miércoles, 21 de abril de 2010

Ellas te van a exprimir


Ellas te van a exprimir…

Primer ciclo en la Universidad de Lima, caminando de una clase a otra con cierto desgano pero siguiendo un poco retrasado a todo mi salón de “cachimbos”. El verano aún no se había ido, lo cual era genial para poder ir con short y sandalias además de recrear la vista con las mini prendas de mis compañeras. Por ser los primeros días del ciclo la gente recién se “manyaba” y normalmente se juntaban por grupos de conocidos del colegio, “barrio” (La Punta o la Aurora son buenos ejemplos de barrio en este caso), lugar de veraneo, club, y centro preuniversitario (la Pre Lima).

Yo no conocía a mucha gente ya que de la Católica pasé a la de Lima, de Ingeniería pasé a Comunicación, de chibolo pasé a viejo, de cachimbo pasé a experto, y de Arequipa pasé a Lima. Resumiendo, tenía que hacer amigos empezando de cero. En ese contexto caminaba divagando solito hasta que una chata rubia rica me abordó con sus dos amigas.

Chata rubia rica: (con matices de coquetería) Hola cómo estás. Me llamo M, ellas son D y A. ¿Cuál es tu nombre?

Oscar: Oscar

A: ¿y vas a entrar a la clase?

D: A mi me aburre un huevo

Oscar: Yo creo que sí…

Chata rubia rica: ¿Oye y tienes carro?

Oscar: (con cara de ¿what the fuck?, pequeña fractura cerebral y cólicos mentales) no, no tengo.

Chata rubia rica: Aaaaa ya, chau, nos vemos.

No miento, eso ocurrió de verdad, aunque A y D eran menos frívolas (las conocí un poco mejor luego) la chata rica tenía un ligero problema de salud mental, complejo de explotadora de hombres, una enfermedad común que afecta a muchas féminas en esta época y que ha contagiado a feas y bonitas, a vedettes y modelos, y hasta a intelectuales reconocidas.

¿Es normal que salgas con una chica a comer y al pagar la cuenta ella se haga la loca o se vaya al baño? O que vayan al cine con un grupo de amigos y al llegar a la ventanilla simplemente te mire, y nada más te mire sin hacer el más mínimo ademán de sacar su billetera. Hay veces que pagas por no hacer roche, otras por querer emborracharla, eso no es broma, he visto a varios destrozando la tarjeta solo por embriagar a una chica, lo malo es cuando las chicas aguantan muy bien el trago y el sonso queda ebrio, encima hace roche, la chica se va con otro y lo embarca en un taxi. Nunca más lo vuelve a ver.

El rollo del auto es básico a estas alturas ¿qué chica quiere salir contigo en combi? Ni tu vieja, y esto es serio, ni tu mami va a querer acompañarte. Las chicas prefieren salir con un tipo que tenga carro, comodidad básica, simple lógica, símbolo de estatus, llámalo como quieras. En el colmo de los males, ahora las ellas seleccionan el tipo de carro y la marca, es que no es lo mismo subirte a un Tico que a una BMW X7 del año. Bajo esta premisa, no es lo mismo que salgas con Stephany Cayo que con Florcita Polo, desgraciadamente lo bueno cuesta más.

Y salir a comer, a todos nos gusta comer, además es la excusa perfecta para lucirte. Aunque últimamente, por culpa de Gastón Acurio, todos los huariques son caros, ya no se puede utilizar esa treta de “conozco un hueco buenazo, está en el mercado pero es limpio”, ahora el hueco maldito te cuesta igual que cualquier restaurante promedio. Por otro lado, cualquier restaurante promedio te saca entre 30 y 40 soles por persona. Mientras van comiendo ruegas al cielo que no se acabe la chicha o limonada que pidió tu pareja (un vaso más implica un huevo más de gasto), suplicas al cielo que no se le ocurra pedir ni entrada ni postre, y te haces el loco al momento de pagar para que ella no vea que le dejaste un sol de propina al mozo (caletaza pusiste la moneda). Sí, hay veces que en nuestra cabeza suena la frase “aunque sea deja para la propina pues maldita” mientras dejas el sencillo que ibas a usar para tu taxi.

A quién no le ha pasado esa que sale con alguien y mete la excusa de “no tengo hambre, pide tú no más”, es básica para todo lugar y circunstancia. En el bendito cine la canchita cuesta más que la entrada, a menos que vayas a ver la película en 3D, lo cual hará que la entrada cueste más caro que la máquina de hacer canchita. El cine es el lugar mágico en lo que casi todo se multiplica por dos, la cuenta también se multiplica por dos, es tanta la costumbre para los hombres que si vamos solos igual pedimos dos entradas, por si las huevas.

Cuando era pobre extremo (ahora soy misio no más) tenía que dejar a mi linda ex enamorada en su casa. Como tomar combi a las 3 am no era muy fashion que digamos y ella vivía en una zona bien paja de Lima, tenía que llevarla en taxi. Las mujeres cuando salen de juerga están acostumbradas a llevar maquillaje, celular, cámara, hasta he visto faldas o vestidos para cambiarse según la ocasión ¡pero no llevan plata! A ellas les sale gratis todo, o bien porque tienen a un gilero al lado, o por que se encuentran a un gilero a donde vayan. Como mi ex era normal (con varios episodios de paranoia e histeria) ella tampoco llevaba plata, por lo que yo pasaba juntando toda la semana el sencillo que ahorraba pagando medio pasaje, lo que normalmente daba un total de 10 soles.

Ese dinero tenia que ser suficiente para dejarla en su casa decentemente en un taxi, aparte tenía guardado S/. 1.50 a S/.2.00 para llegar en combi mañanera y poder dormir bajo techo. Caminaba desde su edificio (Chacarilla, del puente Primavera a la derecha unas 5 cuadras largas) hasta la avenida Aviación, y ahí esperaba algunas cuantas horas hasta que pasen esos carros que toda la noche van a Barranco y Miraflores, esos que parecen el bus parrandero, solo levantan borrachos, algunos deprimidos, y varios tramposos que salen de “telos”, parques o calles oscuras. Todo por no dejar que ella corra peligro o pase un mal rato, o también para que no se la lleve otro galifardo que la caliente en el camino, y para el chape bravo de despedida (que incluye paleteo). Al final igual rompimos ¿no?

No me estoy quejando, que esto quede claro, pero creo que aún está inserto culturalmente hablando el hecho de que el hombre vele por la economía femenina, que corra con todos los gastos y ponga el pecho a todo (si los asaltan ya sabes quién entrega sus cosas) Lo malo es que algunas se aprovechan de eso, te exprimen y no recuperas lo invertido, aunque también es sabido que la inversión no es por las puras, hay una frase que no me gusta pero igual la pondré: “boquita come, potito paga”. Existen tipos convencidísimos que esa frase se aplica en el 100% de los casos, felizmente hay chicas convencidísimas de que deben conseguir cosas gratis a cambio de nada.

Y a pesar de que lo converso mucho y salgo con chicas que no son exprimidoras, igual seguiré pagando feliz, igual seguiré pidiendo la cuenta yo, igual seguiré caminando miles de cuadras cuando sea necesario, y no por el retorno de la inversión, sino porque el asunto también está inserto en nuestro chip (claro que se libera poco a poco). Bendito sea dios por las chicas que se liberan y que no aceptan que les pagues todos, o que son conscientes pe varón y se hacen una de vez en cuando, o que entienden tu cara de deuda y te aligeran un poco.

lunes, 5 de abril de 2010

"No todo el que se depila es gay"


Ricky Martin salió del closet y no le causó sorpresa a nadie, aunque la noticia tuvo más revuelo que los roches con el proyecto Olmos o el paro de mineros informales (infórmense por favor), parecía un chisme viejo, algo que todos esperábamos, era tan obvio como decir que la selección peruana de fútbol no va a clasificar al próximo mundial o que Hugo Chávez, Evo Morales, y Ollanta Humala, tienen complejo de los tres chiflados.

El famoso cantante boricua daba señales de que se le mojaba la canoa a cada rato, así como tanta gente que te rodea, y a la que puedes tildar de homosexual sin necesidad de preguntarle. Pero cuidado, no todo el que se depila es cabro.

R es una loca profunda a simple vista, además de ser un regio vistiéndose, es linda con todas las chicas, tanto que ellas tienen la confianza completa como para cambiarse en su cara y desvestirse como con su mejor amiga, de vez en cuando hasta preguntan si se nota mucho la celulitis de las nalgas, y él contestará que ella está divina. Sin embargo, hace poco mi estimado R se agarró a dos chicas en una de esas fiestas universitarias tipo orgía, todo lo que tenía de loca lo debe haber escondido en algún ropero. Interpretación de una amiga que se cambió frente a él: “debe ser bi”.

Hasta cierto punto todos tenemos un grado de sexualidad, hay una gama entera que nos permite fluctuar entre el super macho cavernícola hasta la mujer más lady y rosadita del mundo. Yo mismo debo tener algo de mariposa porque mis muñecas se mueven sin control al expresarme, no me quejo del aire afeminado que me debe dar ya que por otro lado tengo la parte cavernícola, de la que también me siento orgulloso.

Tengo una amiga que lleva cinco (5) años con su enamorado (si pongo más datos me asesina), aparte de pensar que el tiempo que llevan juntos es demasiado para esta edad también tenemos una hipótesis (quizás infundada) de que al chico “se le chorrea el helado” ¿Cuáles son los argumentos? Para empezar ella sigue siendo virgen, y asegura que él también ¿Qué hombre normal aguanta tanto tiempo con alguien sin intentar, promover, seducir, ablandar, masajear o calentar a su pareja para que le suelte alguito? ¡Por dios! El celibato es algo muy difícil de asimilar, si no pregúnteles a todos estos curitas católicos acusados de pedofilia y demás pecados mayúsculos.

Además el chico este tiene un gato, y no contento con esto, lo ama con pasión y locura, sufrió tanto cuando el anterior gato se murió que su linda enamorada le regaló otro (mejor no preguntemos el nombre de la mascota). Los hombres tenemos una reacción natural en contra de los gatos, nosotros queremos a los perros, el perro te ladra, te babea, se ensucia contigo, persigue a las hembras en celo (y no le importa lo que digan) se pelea con otros perros por ella y al final igual comparten. Por eso era “Gatúbela” no “Gatúbelo”, el gato representa mejor a la mujer que al hombre.

Entiendo, me pueden decir que no enterremos al chico este por ese par de detalles insignificantes, de acuerdo, analicemos más casos. Yo siempre dudo de aquellos tipos que al bailar tienen movimientos corporales exagerados, esos que llevan el ritmo en la sangre, menean las caderas y mueven la cintura. Hay formas de bailar y sí acepto que hay hombres que, con movimientos masculinos, lo hacen bien; pero la mayoría no. Nosotros normalmente preferimos embriagarnos en la barra mientras las vemos a ellas moverse, y cuando ya estamos ebrios, sin miedo a hacer el ridículo, saltamos a la pista y hacemos cualquier cosa (felizmente esos lugares son oscuros). Ni hablemos de los que hacen coreografías ¡las porristas son mujeres, entiéndanlo! Ya si bailas ballet estás casi condenado, lo más macho que puedes ser es “bi”, estilo Jaime Bayly.

Hay más detalles, como el de la casaca roja brillante y la mochila CyZone (si estás leyendo esto, sí te he dicho que me parecía rara) Ningún macho que se respete llevaría esa mochila a cuestas, eso quiere decir que te vino de regalo cuando pediste tu lápiz labial y el desmaquillador. El macho, si alguna vez consume algo de “Ebel”, “Unique” o el descontinuado pero clásico “Yanbal”, es porque su mami, esposa, enamorada, o alguna tía de esas que no sabe qué regalarte en tu cumpleaños, abrió la revista del mes e hizo su pedido. Solo ellas entienden ese mundo “literario” con fotos coloridas y precios con letras grandes. Si alguna vez un hombre abre el CyZone es para ver a las modelos y nada más.

Ser fan de algún cantante de música romántica también te descalifica, siempre es mejor escuchar grupos que solistas, a menos que los solistas toquen instrumentos de verdad y canten horrible (Charly García es buen ejemplo). Nunca, nunca te vayas con Arjona, olvídate de Chayanne, y ya sabemos por qué Ricky Martin y Pablito Ruíz no son de los mejores ídolos a seguir. También te mandan al hoyo los grupos juveniles de “pop”, RBD, Menudo, Timbiriche, Salserín (sé que es salsa pero entra al rubro), y tantos otros que hacen el furor de las adolescentes. En el colegio ellos son tus enemigos por una simple razón, todas los aman y quieren a alguien parecido, alguien que baile igual, se vista igual, tenga peinado raro y hable de “amor”. Sí pequeño escolar, debes desprestigiarlos hasta el cansancio.

Un macho no se tira al sol a broncearse encima de su pareo, mucho menos se pone bronceador. Como hombre te quemas a la mala, jugando tu partidito de fútbol, o sentado mirando y clasificando los bikinis. Nada de oler a coco o a vainilla. De más está decir el archi conocido argumento de los tragos que debe tomar cada uno, nunca colorcitos ni frutas colgando de tu copa, tú chapa tu hielo y sírvete puro, combina máximo con gaseosa negra o ginger ale, también puedes tomar cerveza en cantidades industriales, un chelero que bota la espuma en el piso es sinónimo de macho a prueba de todo.

Si tomas otra cosa te miran raro, ya me pasó en un bar que por error yo y un amigo pedimos un “machacado de sandía y granadilla”, la maldita copa era más femenina que la anfitriona, y la sombrillita que adornaba el trago no nos hacía mucho favor, menos por el asunto de ser dos tipos solos sentados en una mesa de un bar relativamente caro un viernes por la noche.

Y a esto es a lo que quiero llegar, mi discurso puede parecer sexista, machista, y hasta intolerante; pero quería hacer notar estos detalles prejuiciosos de los que nadie está libre. La sexualidad no depende de lo que tomes, de lo que escuches o de la mascota que elijas. Claro que hay ciertos estándares, pero no podemos tildar de gay a todo aquel que se echa cremita, para eso existe la palabra “metrosexual”.

Debería haber más libertad para poder mover mis muñecas cuando hablo o tomar tecito en vez de café, cada quien puede elegir a su mascota y tomar el trago que quiera, y por último decidir quién te gusta o quién no (sea del género que sea). Al menos a mi me siguen gustando las mujeres (a pesar de que sean insoportables, engreídas, manipuladoras, lloronas, etc) y eso no tiene visos de cambios próximos.

lunes, 22 de marzo de 2010

Hablemos de música...


Luego de ser vapuleado por escribir algo serio, tendré que hacer caso al respetable y dedicarme a chonguear en mi blog, quiero dejar en claro que no soy un payaso cibernético, solo me gusta la sensación de que alguien lee esto para distraerse (y de paso reírse de mi y si se puede de sí mismo).

“Ya se ha muerto mi abuelo ay ay ay” ¿Qué buena canción verdad? A pesar de que muchos argumenten que la letra es limitada, pienso que con tres simples frases la hicieron linda. Es que, al menos para mí, lo más importante de la música es la melodía, el ritmo. La letra puede ser un buen complemento, pero no me vengan a decir que es lo más importante del asunto, en especial cuando hay canciones con frases totalmente incoherentes, palabras inexistentes, o rimas absurdas.

Nunca me han gustado las baladas, la música romántica es tan lenta que deprime, te quita energías, te duerme, pone el ambiente tenso y reflexivo. Radio Ritmo Romántica y Radio A (la radio del amor) estaban vetadas en mi dial con especial énfasis en el bendito programa “Entre la arena y la luna” que tuve la desgracia de escuchar en algunas combis, la empalagosa voz de la locutora me torturaba siempre dando sus consejos en pro del amor, consejos tan idiotas como “perdona la infidelidad, el amor lo puede todo y lo más importante es que estén juntos”, habría que ser medio lento para hacerle caso.

Tampoco me gusta el reggaeton aunque solo por una cuestión simplista, no entiendo las letras, y el ritmo es parecido casi siempre. Además de ser todo hecho en estudio, se podría decir “sonidos artificiales”, prefiero los instrumentos tradicionales, la quena, zampoña o charango causan expresiones orgásmicas en mi rostro al escucharlos.

Por alguna extraña razón no me gustan los “ritmos negros norteamericanos”, el blues, soul, hip hop, menos el gosspell (música religiosa), etc. Aunque el jazz sí lo tolero, e incluso con algunas fusiones me agrada tanto que lo disfruto. Esto no tiene nada de racista, lo que no me gusta específicamente es el timbre de voz, sus jergas, formas de hablar, y el ritmo meloso. Les encuentro un parecido con la salsa sensual, el género que menos me agrada debido a que todo es “sudor con sudor, tu piel en mi piel, mi cama en tu cama, revolcándonos juntos en una noche de placer, mientras tu esposo no acepta la relación prohibida y nos mira por la rendija de la puerta...” y etcétera de tonterías relativas a la pasión, podríamos llamarlas canciones porno que aluden a las trampas, cachudos, y calentones.

Por lógicas razones uno de mis programas menos preferidos de la radio es “Baladitas en su salsa”, ese programa me deja aturdido cuando salgo de las combis, en esos momentos prefiero escuchar a Marci el Marciano, la peor combinación para mi, música romántica y salsa sensual.

La cumbia es una explosión de alegría y color, por más que las letras no digan nada relevante o sean para cortarse las venas siempre harán que te muevas (insisto con mi teoría de que lo más importante es la música). Como todos los ritmos es una expresión cultural.

Según mucha gente la música clásica te relaja o te calma, a mi me pone tenso y más ansioso de lo que soy normalmente. No sé qué diablos me hicieron con esa música pero por más agradable que sea no puedo escuchar un disco completo.

Los karaokes son una tortura china para mí, no me divierto cuando veo cantar a la gente lanzando gallos y desafinando, mucho menos me divierte cantar o aturdir a los demás con mi espantosa voz. Entiendo que para otros puede ser muy entretenido y lo disfrutan, que sean felices en sus “boxes” con un micro y sus videos de bajo presupuesto, prefiero quedarme viendo el Show de los Sueños a participar de estas actividades “artísticas”.

La canción del verano ha sido el movido “Verano Azul”, aunque no sé quién diablos hizo eso, el ritmo es pegajoso y está obligado en todas las discotecas playeras, además de que el 50% de chicas lo ha puesto como título de sus álbumes en el facebook. Hay otra que aspira al trono de la temporada en cuanto a música, la letra es lo mejor que le encuentro “paraparapapapa parapapa… shibun” ¿alguien tiene idea de qué significa? El año pasado era tan fácil con la canción del grupo 5… o el “clavo que te clavo la sombrilla” de hace unos años.

Lo interesante es que en donde sea y como sea, la música cumple su cometido, y su cometido es hacerte sentir lo que tú quieras sentir, al final de cuentas es un tipo de arte ¿no?

lunes, 8 de marzo de 2010

¿Ranking de universidades peruanas?


Es raro, difícil de comprender, no por lo complejo de sus términos o lo gráficos estadísticos, sino por los resultados que obtuvo este “estudio”, esta “sesuda” investigación, esta concienzuda búsqueda de información y comparación de datos. Quizás hizo eso el investigador, no tengo por qué dudarlo.

Pero son los resultados obtenidos los que me preocupan, al parecer he desperdiciado cinco años de mi vida pagando una universidad con bajos niveles de calidad educativa, muéranse del infarto, al parecer la mayoría de universidades particulares de este país están por debajo del promedio cualitativo de las nacionales. Esto debería ser una buena noticia si en realidad se reflejara en el día a día, si la infraestructura y equipos con los que cuentan estos centros educativos financiados por el Estado fueran óptimos o si tan solo tuvieran clases seguidas durante un año sin huelgas u otros desmanes.

Luis Piscoya Hermoza hizo este “estudio piloto” como dice en el documento, apoyado por la UNESCO y la Asamblea Nacional de Rectores (ANR), lo cual debería darle cierta credibilidad, y basa su estudio en 7 criterios:

- Selectividad de acceso a la universidad
- Carga docente
- Producción de graduados y titulados
- Gravitación del postgrado sobre el currículum y la matrícula (sigo sin entenderlo)
- Calificaciones académicas de los docentes
- Producción académica
- Investigación

El puntaje más alto lo obtuvo la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (51), con bastantes puntos más que la PUCP (45), y con muchos más puntos que la Cayetano (35), La Agraria de la Molina es la cuarta (26), pero noten la enorme diferencia de puntaje entre estas, tengan en cuenta que son 46 universidades las que entran al conteo, o sea entre la 20 y la 46 todas están por debajo de los 10 puntos lo cual es deprimente, de acuerdo a esto de medir por puntajes la calidad educativa, debería ser más o menos parejo y alto el puntaje de la mayoría para pensar que estamos relativamente bien en cuanto a la educación superior.

Las sorpresas comienzan con menciones como la Universidad Nacional del Altiplano por encima de la famosa UNI, o al final del ranking la Norbert Wiener por encima de la UPC, sabemos que en esta última estudian apretaditos y todo pero tampoco creo que deban estar tan al fondo de la tabla.

Sorprende también que universidades donde impera el desorden o construyen edificios sin autorización estén por delante de otras tan ordenadas y reconocidas como la Universidad de Piura. Me llama la atención que los criterios que dominan son los de “selectividad de acceso” e “investigación”. En el primer caso, es lógico pensar que las universidades nacionales tengan más postulantes ya que en nuestro país la mayoría de gente no tiene los recursos como para pagar una universidad particular, esto hace que la primera opción de muchos sean las instituciones estatales, a más postulantes menos ingresantes (aunque las vacantes sean numerosas), especialmente en San Marcos.

Tomar en cuenta acá el asunto de las academias “pre universitarias” un gasto absurdo solo para rendir un examen, muchos llevan años “preparándose” y cuando entran a la universidad no rinden. Estos exámenes están hechos específicamente para que las academias sigan existiendo, creo que no miden en realidad la capacidad de nadie, y menos aún sirven para saber si una persona es apta para seguir una carrera universitaria.

En el caso de “investigación”, se deberían tener en cuenta los temas en los que se especializa cada uno de estos centros de estudios, hay carreras que manejan temas más propensos a ser investigados, como la medicina o la biología (carreras que tienen la Cayetano y la San Marcos), en el caso de la Agraria, cada vez que hacen un nuevo cruce de plantas es un tema de investigación, lo cual es perfecto pero no es como la administración de empresas de donde los temas no son precisamente lo más fáciles de encontrar para investigar, esto no es justificación para no realizar investigaciones.

Son discutibles y polémicos los resultados, es cierto que se necesita una línea de base para saber en dónde y cómo estamos parados en cuanto a educación superior, pero supongo que deberían añadir otros criterios, quizás índice de empleabilidad, número de docentes con maestrías o doctorados, horas recibidas de cursos, metodologías, la misma infraestructura serviría ya que todavía hay universidades que son casas acondicionadas para dar clases.

Hay otras que aún no tienen certificadas todas sus sedes, existen escándalos de corrupción, exámenes mundialmente conocidos por su poca rigurosidad, algunas bautizadas como “el arca de Noé”, y también cunas de revolucionarios sin causa. Otras que ofrecen carreras demasiado comerciales o imposibles en el país (ingeniería aeronáutica cuando acá no producimos aviones), en varias puede valer tu apellido o tu billetera, en otras cuántos años pasaste en la “pre” o en la academia para ingresar, y en algunas de qué partido político eres (sí señores hay partidos que manejan universidades) o el grupo religioso al que perteneces.

El estudio, en vez de una luz de alerta al estado para mejorar la educación superior, parece ser un mensaje tranquilizador, transmite la idea de que las “nacionales” están bien, lo cual no creo que sea del todo cierto. Por otro lado, coloca a universidades donde campea la desorganización en puestos expectantes (no en todos los casos) pero algunas simplemente no deberían aparecer en rankings.

Por cierto, no soy el único que discute los argumentos de esta dichosa investigación.

Pueden ver el documento en esta dirección
http://www.scribd.com/doc/109513/Ranking-Universitario-en-el-Peru

Y acá la ínfima nota de la ANR acerca del documento.
http://www.anr.edu.pe/index.php?option=com_content&task=view&id=260&Itemid=193

miércoles, 10 de febrero de 2010

Y desperté con Iván...


El amanecer debería venir acompañado de un despertar apacible y sin mayor novedad, un buen descanso que al día siguiente permita estar concentrado en tus labores diarias y no pensando en lo que hiciste la noche anterior, en lo que te pasó mientras dormías o en lo que te duele… me refiero a dolores en general (no lo que están pensando mañosos).

He conocido diversas y extrañas formas de despertar, la que más sorpresa me causa es aquella en la que te quedas dormido a medias, sueñas que caminas por algún lugar y de pronto tropiezas, caes o te empujan, y la reacción física es tremenda, abres los ojos de golpe, asustado, pensando que te has golpeado y te has roto algo, luego te das cuenta de que tu mente te estaba hueveando y que el latido rápido de tu corazón tiene que apaciguarse. Una explicación no científica del asunto es el cuento del “cordón de plata”, según el cual este es el nexo que une el alma con el cuerpo, lo interesante de esto es que te permite viajar por “todos los planos astrales” sin que tu almita se fugue por ahí y nunca vuelva. El problema es cuando el bendito cordón se rompe, ahí te jodiste, te mueres. El “tropiezo” o la forma abrupta de despertar se debe a que el cordón de plata jala tu alma de manera violenta puesto que te estás yendo muy lejos, es como hacer puenting, tu alma regresa de golpe y te despiertas.

Como muchos, cuando era niño también me he orinado en la cama, es un paso obligatorio de madurez para la raza humana, aprendes a controlar tus esfínteres y por lo tanto tu cuerpo. En mi caso el asunto no pasaba por traumas o nervios, me orinaba por vago, estaba durmiendo plácidamente y por no levantarme soñaba que estaba en cualquier lugar y que podía mear con la mayor libertad, entonces un chorro fuerte y sonoro salía de mi cuerpo al árbol o lo que sea que estuviera imaginando, todo era perfecto hasta que empezaba a notar el maldito chorro caliente mojándome y haciéndome correr de verdad al oscuro y lejano baño, no importaba que no viera nada, aún hasta ahora no puedo apuntar bien a la taza, pero sigo practicando.

Despertar con la cama mojada es terrible, te sientes un huevonazo, y en realidad es demasiado incómodo. Felizmente ya pasaron esas épocas (creo). Esto me lleva a recordar que la gente también despierta un poco “arriola”, en los hombres es super notorio que “han armado carpa” durante la noche o que están “visitando Paraguay”, si te das cuenta lo disimulas o te quedas esperando que baje la hinchazón ¿pero si no te das cuenta? Alguna vez un amigo andaba de lo más feliz demostrando que no sufría de impotencia, pero poniéndonos incómodos a todos sin saber qué decirle para que se tape.

Que te despierten es otra joda, están los violentos y los cariñosos, los dos son una joda, porque al cariñoso no le puedes gritar ni insultar, te sentirías mal, y al otro lo puteas e insultas pero ya te malogró el sueño. Y es peor cuando te despiertan por las huevas, por ejemplo si es feriado y tu mamá se olvidó “¿hijo, no tienes que ir a trabajar hoy?” – “no mamá ¡es feriado!” – “A ya, entonces duerme no más”. O cuando te despierta algo paranormal, esa es una palta terrible, sientes que alguien te respiró al oído, alguien te mira a los pies de tu cama, alguien te llamaba desde el más allá, una sombra pasaba y ya no puedes dormir pensando qué carajo era. Otras veces tienes pesadillas que no son terroríficas pero que te dejan pensando, es una sensación rara que asusta.

Lo que suele asustar más que una pesadilla es cuando despiertas en un lugar que no conoces, normalmente sucede cuando te alcoholizas, luego de un juergón de aquellos. Tengo un pata que despertó en un parque con el pantalón abajo (no pregunten por qué), y creo que ya he contado cuando nos quedamos en la casa de un amigo, me acosté relativamente temprano y cuando desperté tenía a dos tipos durmiendo a mi lado y yo al centro de ambos, uno en ropa interior y roncando, el otro sonriendo extrañamente, me pregunté qué había pasado y metí la mano a mi bolsillo, encontré varias monedas lo cual era más extraño teniendo en cuenta de que había gastado todo mi dinero esa noche. Supuse que al menos habían sido concientes y me pagaron por el servicio. Por supuesto luego encontré explicación lógica para todos esos sucesos.

Otra vez desperté en la casa de una amiga, pensando que estaba en mi cuarto me empecé a quitar el polo aún con los ojos cerrados porque tenía calor, grande fue mi sorpresa cuando escuché pasos de alguien que bajaba las escaleras, abrí los ojos y estaba en un sillón de la sala, mirando a la mamá de mi amiga que me preguntaba si quería desayunar y tratando de ponerme nuevamente el polo con desesperación. A un amigo le pasó algo parecido, solo que él dormía con la chica que se había “levantado” y cuando despertó trató de irse “caleta”, sin hacer bulla, mientras ella se bañaba de lo más normal, bajó rauda y sigilosamente las escaleras, nunca esperó encontrarse frente a toda la familia de la chica desayunando, ni siquiera se acordaba del nombre de la susodicha, solo atinó a saludar, disculparse y salir por la puerta con la frente en alto, ni bien estuvo afuera se echó a correr a cualquier lugar porque no tenía idea de dónde estaba.

Hace unas semanas estaba en Arequipa con mis amigos, la fiesta duró hasta que salió el sol y transcurrió sin mayor novedad (más allá de un pata que vomitó en el piso alfombrado y se quedó dormido abrazado del water según cuentan) para esto yo había estado con mis patas desde el inicio, y por razones que no contaré acá no quería volver solo a mi cuarto, así que le dije a uno de los que seguía vivo que me acompañara. Al día siguiente, un conjunto de entusiastas personas nos fueron a despertar, entraron con bulla y cámaras al cuarto, y todo estaba bien hasta que escuché frases como esta: “dos hombres juntos”, “que asco, que habrán hecho”, “están en cucharita”. No me di por aludido hasta que estiré mi brazo y toqué algo peludo, era la cara de Iván que dormía de lo más rico a mi lado. En vano intenté taparme con el edredón, la multitud enloquecida nos quitaba todo lo que nos podía cubrir.

Esta anécdota generó innumerables comentarios y bastante chacota, a pesar de haber estado totalmente vestidos y espalda con espalda la gente imagina de todo, en nuestra defensa podemos decir que en la cama contigua habían dos chicas durmiendo juntas y que intentamos en vano hacer un “change”, cambiar de lugar para pasar una mejor noche.

¿Has tenido alguna forma rara de despertar?

El link de facebook... espero que todos puedan entrar y ver el video.

miércoles, 13 de enero de 2010

De choque y fuga...


“¿Y cómo chucha voy a saber cómo te llamas?” es una frase un tanto tosca para comenzar el post, pero tiene un trasfondo gracioso y hasta un tanto inocente ¿Por qué el título? Soy como cualquier individuo que conoce a una chica un día y tiene la suerte de “levantársela” sin mucho esfuerzo, sin preguntarle su nombre y sin despedirse al día siguiente. Aunque en el caso de la persona a la que iba dirigida la frasecita faltosa, el levante no estaba de por medio, sí tuvo la desgracia de dormir a mi lado, pero no pasó lo que ustedes suponen. Este es un pequeño compendio de algunas historias propias y prestadas de “choques y fugas” con gente totalmente “inédita” como dirían algunos.

Un verano en Camaná lo puede ser todo, el balneario no tiene nada que envidiar a centros de diversión playeros de Lima o del norte, el libertinaje y desenfreno pueden ser mayores incluso. De la manera más inocente, se armó una expedición con los boy scouts hacia la playa, sí, todos con pinta de idiotas santos y pañuelos amarrados al cuello. Los encargados de llevar a la tropa éramos un pata que sigue siendo scout (y ya tiene como 30 años) y yo, los demás eran niños buena onda y el jefe, que se dedicó a disfrutar del verano. Pero sorpresita, el jefe tenía una hija, a la cual ni miré porque era demasiado afanada con su “siempre listos”, prefería hacer nudos con sogas que con las piernas. Lo bueno fue que el jefe también tenía un amigo dueño de un hotel en el cual estaba su hija (y esta sí le entraba a todo) y que se ofreció de guía juerguística por el pueblo.

Dios me quiere mucho y resultó que esta chica tenía una amiga, de hecho recuerdo su nombre, aspecto físico, y mágicas palabras, fue ahí donde aprendí que el “open mind” existía en el mundo y que yo no lo estaba disfrutando. Fuera de los estereotipos, Karlita era (debe seguir siéndolo) rubia, de inquisidores ojos verdes, labios gruesos, cuerpo que cualquier bikini quisiera tener debajo, y una apertura total para hablar sobre sexualidad y otros menesteres que hasta ese momento me escandalizaban. Al final de la noche terminamos en el hotel, yo con ella en la litera de arriba, mi pata y la amiga en la de abajo. Todo hubiera sido perfecto si no llegaban unos huéspedes que despertaron a toda la familia. La rápida fuga por la ventana fue muy accidentada, pero los golpes valieron la pena, no la pude ver al día siguiente y regresé a Arequipa. Me gustaría volver a cruzarme con Karlita, como comprenderán solo sabía su nombre, más nada; alguna vez me la encontré pero yo tenía enamorada, tuve que amarrarme las manos y hacerme el loco mientras ella promocionaba una marca de cerveza en mayitas ajustadas.

Un choque y fuga no necesariamente debe terminar en una cama, también puede terminar en una silla, mesa o alfombra. Fuera de bromas, hay agarres interesantes que suceden con la misma intensidad. Con gente de la que nunca volverás a saber… a menos que te pase lo que le pasó a esta amiga.

Teníamos que reunirnos en una casa, elegimos la de “Juana”, ya antes habíamos estado ahí pero nunca noté los nervios y ansiedad que le causaba a la chica pisar dicha casa. La última vez me llamó alarmada, “por lo que más quieres, vamos a otro lado”, yo no entendía nada. Rogó tanto que empecé a sospechar y lancé la pregunta de frente “¿a quién te has agarrado que no quieres ver?” se quedó muda un rato, luego me hizo jurar que no le contaría a nadie (sorry). Confesó que las primeras veces no se había dado cuenta, hasta que vio una foto familiar, el “primo” (en realidad otro miembro de la familia pero no puedo dejar pistas) de la anfitriona era su agarre recurrente todo un verano, lo gracioso es que nunca le preguntó el nombre y menos el apellido, simplemente se encontraban en fiestas y agarraban. Mala suerte la suya de caer en la misma casa…

Es que te puedes encontrar nuevamente con esas personas, y poner cara de “la conozco”. O puedes conocer a alguien que la conozca. Como saben no suelo levantar en discotecas, soy torpe y no bailo, pero esta vez no sé qué pasó, llegué a la barra a pedir una cerveza (estaba un sol) y siento que alguien me toca la espalda, volteo pensando que me iban a golpear por alguna razón y me encontré con esta chica sonriente la cual dijo “hola ¿tú eres amigo de Gaby no? Te vi hablar con ella ¿me pides un vaso de agua?”. Muy sana ella con su vaso empezó a conversar, pronto estuvimos bailando y cuando me di cuenta mis amigos me habían dejado. Una cosa lleva a la otra, y la otra lleva a un hotel (hostal para ser exacto) luego de despertar al día siguiente, empezamos a hablar como grandes amigos (no te queda de otra en ese caso) y me preguntó dónde vivía, le dije que en la villa militar, y vino la clásica “¿entonces conoces a tal?” y yo respondí muy feliz que sí, que claro, que era mi pata, “muy buen broder”. Su respuesta fue genial: “a mira, es mi enamorado”. Mi cara de imbécil no podía disimularse, terminamos la conversación y me fui corriendo a investigar, en efecto eran enamorados. Mi amigo aún no lo sabe, de hecho ya rompieron hace años.

También te puedes encontrar con acosadores o acosadoras, aquellos que nunca te olvidan y creen que eres el amor de su vida cuando ni recuerdas su cara. Encima son inoportunos.

En un viaje con un grupo de amigos caímos en una discoteca de lo más sorprendente, no era una gran ciudad, pero la zona VIP era muy parecida a Aura, o al menos el alcohol me hizo alucinar eso. En el punto de la juerga en el que tratas de determinar en qué momento caerás desmayado, me acerqué a una baranda y empecé a mirar los videos de surf que proyectaban, a mi lado había una chica que luego de un rato me pregunto si yo “corría”, de hecho le dije que no pero que me gustaba el asunto. Lo siguiente que recuerdo es haber estado bailando con ella, corte, estar sentados afuera agarrando mal, corte, entrar al hotel donde estaba hospedado y no encontrar la llave, corte, tenerla encima y preguntarle la edad. Supongo que se fue a su casa y yo me fui a dormir al cuarto de mis amigos, lo único que sabía de ella es que había dejado un arete por ahí.

Luego de un par de semanas, yo estaba de lo más feliz con mi enamorada, y sonó mi celular, un mensaje de texto que decía “realmente te quiero volver a ver, eres lo mejor que me ha pasado, esa noche fue mágica, eres el amor de mi vida, te extraño, este es mi número”. Pensé que alguien estaba jugando, o que se habían equivocado de celular, lo borré y seguí en mi rollo. A la media hora recibí otro que decía “Oscar, responde, espero no haber sido muy agresiva con el mensaje, pero en verdad estoy enamorada. Soy Paola”. Ese segundo mensaje me asustó, ni contesté, empecé a husmear en mi memoria, pero nada me venía a la cabeza, hasta que un tercer mensaje me aclaró todo, me contaba cómo había sido y yo definitivamente no recordaba ni su cara, menos su nombre. Tampoco recordaba que le había dado mi número de celular, luego me llamó un par de veces para decirme que estaba en Lima, que estaba yendo a correr olas con un grupo de gente, que si quería ir. Como ni recordaba su cara nunca acepté, le contestaba medio asustado diciéndole que estaba ocupado, que no podía, que ni si quiera podía hablar en ese momento, hasta que un día dejó de llamar y mandar mensajes.

O como una amiga que me contó cómo un tipo se enteró hasta la dirección de su casa y la iba a buscar, a pesar de que ella solo se lo había agarrado una vez, y no se preocupó de volverlo a ver, tuvieron que amenazar al tipo para que no se vuelva a acercar.

Ahora que de los choques y fuga pueden surgir enamoramientos también, claro, ahí se acaba la gracia de esto. Es mejor mantenerlo en un “no sé quién eres, cómo te llamas, dónde vives, y tampoco me importa, pero hay que vivir esto”. A todos nos ha pasado alguna vez, no sea puritanos. Si tienes alguna historia parecida ¿bien podría ser que la compartas no?

lunes, 14 de diciembre de 2009

Es que soy hincha de la U


Qué lindo es que tu equipo campeone, a pesar de que “campeonar” es un verbo inventado por peruanos (tal y como consta en el diccionario de la RAE), a la manera peruana también se disfruta, digo esto porque varios van a decir que nuestro fútbol es malo, el campeonato mediocre, y nuestras “estrellas” “parrilleros”, pero nadie me va a quitar la sensación de alegría de gritar que mi equipo es el mejor este año, que le ganamos al clásico rival y que seguimos siendo los más coperos del país.

Muchos no entienden cómo así este deporte produce tanta emoción, yo me abandoné al intento de razonarlo y me dediqué simplemente a disfrutarlo. Acéptenlo, por más mediocres que sean nuestros futbolistas ellos juegan un domingo en el horno de Sullana (llegan a 30 grados fácil), el miércoles están en Huancayo y su altura (recordemos Cerro de Pasco), se van a Chimbote a lidiar con el grass artificial (eso es suficiente castigo), llegan hasta Iquitos con calor, lluvia, y todo lo que la selva tiene; y por último juegan contra toda la criollada que puede ofrecer nuestro país, dirigentes, periodistas, Magaly, vedettes, hinchas que te hacen el “pare”, recogebolas malcriados, y hasta congresistas.

Hablando de vedettes ¿de qué night club sacaron a las porristas que bailaban durante los clásicos finales? Yo era feliz con las anfitrionas de Backus y no necesitaba nada más, pero si siguen con la tendencia, al campo de fútbol habrá que añadirle esos tubos para que bailen estas pobres mujeres a las que le queda mal el ese uniforme. Recuerdo años pasados cuando los hinchas de la U salían por las calles con el auto a tocar el claxón y pasear las camisetas por el óvalo de Miraflores, esta vez no he visto eso, tampoco lo he vivido tan intensamente como otras veces (incluyendo el apertura del año pasado). Debe ser el estilo de juego.

No soy periodista deportivo por lo que no necesito ser objetivo, me enorgullece ser hincha de la U ¿por qué? Es fácil:

- Somos el equipo con más campeonatos del país.
- Somos el equipo con más participaciones en la Libertadores.
- El que más puntos ha conseguido en campeonatos internacionales (según la FIFA)
- El mejor equipo peruano del siglo pasado según la FIFA
- El único equipo peruano que nunca ha bajado a segunda división.
- Nuestros jugadores son hinchas (a excepción de los delincuentes que tuvimos desde el 2001 hasta el 2007, la U parecía una extensión de Lurigancho con Machito Gómez, Chiquito Flores, cholito Sotil, etc)
- Tenemos 20 años menos que Alianza y más campeonatos que ellos.
- Mario Vargas Llosa es hincha crema.
- Toledo es hincha de Alianza
- Nunca tuvimos una sequía de 18 años sin campeonar
- Y un sin fin de cosas más.

¿Cómo me hice hincha? viendo un clásico que ganamos, a pesar de que en ese tiempo tengo la sensación de que alianza era mucho más mediático por la caída del avión con todo el equipo dentro, no me quedó dudas cuando vi ese partido. A partir de ahí empecé con la locura crema, amaba mis zapatillas de la U, mi vincha de la U, mi pulsera de la U, mi camiseta marca Calvo con el logo de “nicolini”, y ver los partidos sufriendo y rezando, lo juro, rezaba para que la U gane siempre (costumbre que ahora se manifiesta con una miradita al cielo antes de que empiece el partido). El hecho de que mi papá sea hincha de la U reforzó en mi ese sentimiento de pertenencia, sí señores, pertenezco a un grupo de personas que apoya a un equipo, se alegra y sufre con él, y está pendiente de lo que hace. Más amor imposible, y yo que uso poco esa palabra, pero no hay otro sentimiento capaz de describir esto que siento, claro que es un tipo de amor más de los tantos que creo que el ser humano puede sentir.

El fútbol te vuelve el troglodita masculino por excelencia, sentado frente al televisor gritando improperios a la pantalla, aullando como loco o saltando por un gol, recordar a la madre del árbitro o alguno que otro jugador, tomarse la cerveza como agua, eructar, y soltar la barriga sin roche. No hacerle caso a ninguna mujer que se encuentre cerca, mucho menos acordarse de las que están lejos, y que se caiga el techo pero que nos dejen ver el partido sin molestar, son sólo 90 minutos a la semana ¿por qué hacen tanto problema señoras?

Qué mal que los barristas no sepan controlarse aún ¿qué diablos tiene de divertido golpear a alguien solo por ser hincha de otro equipo? Es como que yo quiera asesinar a otra persona simplemente porque no le gusta el cebiche, idiotas. Y no contentos con eso les encanta destrozar la propiedad privada, se sienten malos, se sienten fuertes, pero cuando alguien los agarra solos lloran.

Más allá de los inadaptados que opacan la fiesta hay que seguir celebrando señores, bueno, también hay que mencionar que un jugador del otro equipo está gravemente lesionado por una jugada fortuita, así es el fútbol, deporte peligroso aunque no lo crean, deporte de machos, de fuertes, de aguantadores (de idiotas toscos que vamos detrás de una pelota). Y no es por ser mala leche, pero Fleitas ya había lesionado a un par de jugadores antes con mucha mala intención, esperemos que se recupere pronto y que esto le permita darse cuenta de que todos los que juegan están expuestos, así que con mala intención no se juega.

Gracias a todo el equipo de la U, gracias por ser jugadores hinchas y no simples peloteros. Gracias por pretender al menos ser un equipo serio, trabajador y responsable, pocas veces se ve eso en nuestro país.

PD: tocaba el post de la “chibola”, pero la U es la U pues…