lunes, 22 de marzo de 2010

Hablemos de música...


Luego de ser vapuleado por escribir algo serio, tendré que hacer caso al respetable y dedicarme a chonguear en mi blog, quiero dejar en claro que no soy un payaso cibernético, solo me gusta la sensación de que alguien lee esto para distraerse (y de paso reírse de mi y si se puede de sí mismo).

“Ya se ha muerto mi abuelo ay ay ay” ¿Qué buena canción verdad? A pesar de que muchos argumenten que la letra es limitada, pienso que con tres simples frases la hicieron linda. Es que, al menos para mí, lo más importante de la música es la melodía, el ritmo. La letra puede ser un buen complemento, pero no me vengan a decir que es lo más importante del asunto, en especial cuando hay canciones con frases totalmente incoherentes, palabras inexistentes, o rimas absurdas.

Nunca me han gustado las baladas, la música romántica es tan lenta que deprime, te quita energías, te duerme, pone el ambiente tenso y reflexivo. Radio Ritmo Romántica y Radio A (la radio del amor) estaban vetadas en mi dial con especial énfasis en el bendito programa “Entre la arena y la luna” que tuve la desgracia de escuchar en algunas combis, la empalagosa voz de la locutora me torturaba siempre dando sus consejos en pro del amor, consejos tan idiotas como “perdona la infidelidad, el amor lo puede todo y lo más importante es que estén juntos”, habría que ser medio lento para hacerle caso.

Tampoco me gusta el reggaeton aunque solo por una cuestión simplista, no entiendo las letras, y el ritmo es parecido casi siempre. Además de ser todo hecho en estudio, se podría decir “sonidos artificiales”, prefiero los instrumentos tradicionales, la quena, zampoña o charango causan expresiones orgásmicas en mi rostro al escucharlos.

Por alguna extraña razón no me gustan los “ritmos negros norteamericanos”, el blues, soul, hip hop, menos el gosspell (música religiosa), etc. Aunque el jazz sí lo tolero, e incluso con algunas fusiones me agrada tanto que lo disfruto. Esto no tiene nada de racista, lo que no me gusta específicamente es el timbre de voz, sus jergas, formas de hablar, y el ritmo meloso. Les encuentro un parecido con la salsa sensual, el género que menos me agrada debido a que todo es “sudor con sudor, tu piel en mi piel, mi cama en tu cama, revolcándonos juntos en una noche de placer, mientras tu esposo no acepta la relación prohibida y nos mira por la rendija de la puerta...” y etcétera de tonterías relativas a la pasión, podríamos llamarlas canciones porno que aluden a las trampas, cachudos, y calentones.

Por lógicas razones uno de mis programas menos preferidos de la radio es “Baladitas en su salsa”, ese programa me deja aturdido cuando salgo de las combis, en esos momentos prefiero escuchar a Marci el Marciano, la peor combinación para mi, música romántica y salsa sensual.

La cumbia es una explosión de alegría y color, por más que las letras no digan nada relevante o sean para cortarse las venas siempre harán que te muevas (insisto con mi teoría de que lo más importante es la música). Como todos los ritmos es una expresión cultural.

Según mucha gente la música clásica te relaja o te calma, a mi me pone tenso y más ansioso de lo que soy normalmente. No sé qué diablos me hicieron con esa música pero por más agradable que sea no puedo escuchar un disco completo.

Los karaokes son una tortura china para mí, no me divierto cuando veo cantar a la gente lanzando gallos y desafinando, mucho menos me divierte cantar o aturdir a los demás con mi espantosa voz. Entiendo que para otros puede ser muy entretenido y lo disfrutan, que sean felices en sus “boxes” con un micro y sus videos de bajo presupuesto, prefiero quedarme viendo el Show de los Sueños a participar de estas actividades “artísticas”.

La canción del verano ha sido el movido “Verano Azul”, aunque no sé quién diablos hizo eso, el ritmo es pegajoso y está obligado en todas las discotecas playeras, además de que el 50% de chicas lo ha puesto como título de sus álbumes en el facebook. Hay otra que aspira al trono de la temporada en cuanto a música, la letra es lo mejor que le encuentro “paraparapapapa parapapa… shibun” ¿alguien tiene idea de qué significa? El año pasado era tan fácil con la canción del grupo 5… o el “clavo que te clavo la sombrilla” de hace unos años.

Lo interesante es que en donde sea y como sea, la música cumple su cometido, y su cometido es hacerte sentir lo que tú quieras sentir, al final de cuentas es un tipo de arte ¿no?

lunes, 8 de marzo de 2010

¿Ranking de universidades peruanas?


Es raro, difícil de comprender, no por lo complejo de sus términos o lo gráficos estadísticos, sino por los resultados que obtuvo este “estudio”, esta “sesuda” investigación, esta concienzuda búsqueda de información y comparación de datos. Quizás hizo eso el investigador, no tengo por qué dudarlo.

Pero son los resultados obtenidos los que me preocupan, al parecer he desperdiciado cinco años de mi vida pagando una universidad con bajos niveles de calidad educativa, muéranse del infarto, al parecer la mayoría de universidades particulares de este país están por debajo del promedio cualitativo de las nacionales. Esto debería ser una buena noticia si en realidad se reflejara en el día a día, si la infraestructura y equipos con los que cuentan estos centros educativos financiados por el Estado fueran óptimos o si tan solo tuvieran clases seguidas durante un año sin huelgas u otros desmanes.

Luis Piscoya Hermoza hizo este “estudio piloto” como dice en el documento, apoyado por la UNESCO y la Asamblea Nacional de Rectores (ANR), lo cual debería darle cierta credibilidad, y basa su estudio en 7 criterios:

- Selectividad de acceso a la universidad
- Carga docente
- Producción de graduados y titulados
- Gravitación del postgrado sobre el currículum y la matrícula (sigo sin entenderlo)
- Calificaciones académicas de los docentes
- Producción académica
- Investigación

El puntaje más alto lo obtuvo la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (51), con bastantes puntos más que la PUCP (45), y con muchos más puntos que la Cayetano (35), La Agraria de la Molina es la cuarta (26), pero noten la enorme diferencia de puntaje entre estas, tengan en cuenta que son 46 universidades las que entran al conteo, o sea entre la 20 y la 46 todas están por debajo de los 10 puntos lo cual es deprimente, de acuerdo a esto de medir por puntajes la calidad educativa, debería ser más o menos parejo y alto el puntaje de la mayoría para pensar que estamos relativamente bien en cuanto a la educación superior.

Las sorpresas comienzan con menciones como la Universidad Nacional del Altiplano por encima de la famosa UNI, o al final del ranking la Norbert Wiener por encima de la UPC, sabemos que en esta última estudian apretaditos y todo pero tampoco creo que deban estar tan al fondo de la tabla.

Sorprende también que universidades donde impera el desorden o construyen edificios sin autorización estén por delante de otras tan ordenadas y reconocidas como la Universidad de Piura. Me llama la atención que los criterios que dominan son los de “selectividad de acceso” e “investigación”. En el primer caso, es lógico pensar que las universidades nacionales tengan más postulantes ya que en nuestro país la mayoría de gente no tiene los recursos como para pagar una universidad particular, esto hace que la primera opción de muchos sean las instituciones estatales, a más postulantes menos ingresantes (aunque las vacantes sean numerosas), especialmente en San Marcos.

Tomar en cuenta acá el asunto de las academias “pre universitarias” un gasto absurdo solo para rendir un examen, muchos llevan años “preparándose” y cuando entran a la universidad no rinden. Estos exámenes están hechos específicamente para que las academias sigan existiendo, creo que no miden en realidad la capacidad de nadie, y menos aún sirven para saber si una persona es apta para seguir una carrera universitaria.

En el caso de “investigación”, se deberían tener en cuenta los temas en los que se especializa cada uno de estos centros de estudios, hay carreras que manejan temas más propensos a ser investigados, como la medicina o la biología (carreras que tienen la Cayetano y la San Marcos), en el caso de la Agraria, cada vez que hacen un nuevo cruce de plantas es un tema de investigación, lo cual es perfecto pero no es como la administración de empresas de donde los temas no son precisamente lo más fáciles de encontrar para investigar, esto no es justificación para no realizar investigaciones.

Son discutibles y polémicos los resultados, es cierto que se necesita una línea de base para saber en dónde y cómo estamos parados en cuanto a educación superior, pero supongo que deberían añadir otros criterios, quizás índice de empleabilidad, número de docentes con maestrías o doctorados, horas recibidas de cursos, metodologías, la misma infraestructura serviría ya que todavía hay universidades que son casas acondicionadas para dar clases.

Hay otras que aún no tienen certificadas todas sus sedes, existen escándalos de corrupción, exámenes mundialmente conocidos por su poca rigurosidad, algunas bautizadas como “el arca de Noé”, y también cunas de revolucionarios sin causa. Otras que ofrecen carreras demasiado comerciales o imposibles en el país (ingeniería aeronáutica cuando acá no producimos aviones), en varias puede valer tu apellido o tu billetera, en otras cuántos años pasaste en la “pre” o en la academia para ingresar, y en algunas de qué partido político eres (sí señores hay partidos que manejan universidades) o el grupo religioso al que perteneces.

El estudio, en vez de una luz de alerta al estado para mejorar la educación superior, parece ser un mensaje tranquilizador, transmite la idea de que las “nacionales” están bien, lo cual no creo que sea del todo cierto. Por otro lado, coloca a universidades donde campea la desorganización en puestos expectantes (no en todos los casos) pero algunas simplemente no deberían aparecer en rankings.

Por cierto, no soy el único que discute los argumentos de esta dichosa investigación.

Pueden ver el documento en esta dirección
http://www.scribd.com/doc/109513/Ranking-Universitario-en-el-Peru

Y acá la ínfima nota de la ANR acerca del documento.
http://www.anr.edu.pe/index.php?option=com_content&task=view&id=260&Itemid=193

miércoles, 10 de febrero de 2010

Y desperté con Iván...


El amanecer debería venir acompañado de un despertar apacible y sin mayor novedad, un buen descanso que al día siguiente permita estar concentrado en tus labores diarias y no pensando en lo que hiciste la noche anterior, en lo que te pasó mientras dormías o en lo que te duele… me refiero a dolores en general (no lo que están pensando mañosos).

He conocido diversas y extrañas formas de despertar, la que más sorpresa me causa es aquella en la que te quedas dormido a medias, sueñas que caminas por algún lugar y de pronto tropiezas, caes o te empujan, y la reacción física es tremenda, abres los ojos de golpe, asustado, pensando que te has golpeado y te has roto algo, luego te das cuenta de que tu mente te estaba hueveando y que el latido rápido de tu corazón tiene que apaciguarse. Una explicación no científica del asunto es el cuento del “cordón de plata”, según el cual este es el nexo que une el alma con el cuerpo, lo interesante de esto es que te permite viajar por “todos los planos astrales” sin que tu almita se fugue por ahí y nunca vuelva. El problema es cuando el bendito cordón se rompe, ahí te jodiste, te mueres. El “tropiezo” o la forma abrupta de despertar se debe a que el cordón de plata jala tu alma de manera violenta puesto que te estás yendo muy lejos, es como hacer puenting, tu alma regresa de golpe y te despiertas.

Como muchos, cuando era niño también me he orinado en la cama, es un paso obligatorio de madurez para la raza humana, aprendes a controlar tus esfínteres y por lo tanto tu cuerpo. En mi caso el asunto no pasaba por traumas o nervios, me orinaba por vago, estaba durmiendo plácidamente y por no levantarme soñaba que estaba en cualquier lugar y que podía mear con la mayor libertad, entonces un chorro fuerte y sonoro salía de mi cuerpo al árbol o lo que sea que estuviera imaginando, todo era perfecto hasta que empezaba a notar el maldito chorro caliente mojándome y haciéndome correr de verdad al oscuro y lejano baño, no importaba que no viera nada, aún hasta ahora no puedo apuntar bien a la taza, pero sigo practicando.

Despertar con la cama mojada es terrible, te sientes un huevonazo, y en realidad es demasiado incómodo. Felizmente ya pasaron esas épocas (creo). Esto me lleva a recordar que la gente también despierta un poco “arriola”, en los hombres es super notorio que “han armado carpa” durante la noche o que están “visitando Paraguay”, si te das cuenta lo disimulas o te quedas esperando que baje la hinchazón ¿pero si no te das cuenta? Alguna vez un amigo andaba de lo más feliz demostrando que no sufría de impotencia, pero poniéndonos incómodos a todos sin saber qué decirle para que se tape.

Que te despierten es otra joda, están los violentos y los cariñosos, los dos son una joda, porque al cariñoso no le puedes gritar ni insultar, te sentirías mal, y al otro lo puteas e insultas pero ya te malogró el sueño. Y es peor cuando te despiertan por las huevas, por ejemplo si es feriado y tu mamá se olvidó “¿hijo, no tienes que ir a trabajar hoy?” – “no mamá ¡es feriado!” – “A ya, entonces duerme no más”. O cuando te despierta algo paranormal, esa es una palta terrible, sientes que alguien te respiró al oído, alguien te mira a los pies de tu cama, alguien te llamaba desde el más allá, una sombra pasaba y ya no puedes dormir pensando qué carajo era. Otras veces tienes pesadillas que no son terroríficas pero que te dejan pensando, es una sensación rara que asusta.

Lo que suele asustar más que una pesadilla es cuando despiertas en un lugar que no conoces, normalmente sucede cuando te alcoholizas, luego de un juergón de aquellos. Tengo un pata que despertó en un parque con el pantalón abajo (no pregunten por qué), y creo que ya he contado cuando nos quedamos en la casa de un amigo, me acosté relativamente temprano y cuando desperté tenía a dos tipos durmiendo a mi lado y yo al centro de ambos, uno en ropa interior y roncando, el otro sonriendo extrañamente, me pregunté qué había pasado y metí la mano a mi bolsillo, encontré varias monedas lo cual era más extraño teniendo en cuenta de que había gastado todo mi dinero esa noche. Supuse que al menos habían sido concientes y me pagaron por el servicio. Por supuesto luego encontré explicación lógica para todos esos sucesos.

Otra vez desperté en la casa de una amiga, pensando que estaba en mi cuarto me empecé a quitar el polo aún con los ojos cerrados porque tenía calor, grande fue mi sorpresa cuando escuché pasos de alguien que bajaba las escaleras, abrí los ojos y estaba en un sillón de la sala, mirando a la mamá de mi amiga que me preguntaba si quería desayunar y tratando de ponerme nuevamente el polo con desesperación. A un amigo le pasó algo parecido, solo que él dormía con la chica que se había “levantado” y cuando despertó trató de irse “caleta”, sin hacer bulla, mientras ella se bañaba de lo más normal, bajó rauda y sigilosamente las escaleras, nunca esperó encontrarse frente a toda la familia de la chica desayunando, ni siquiera se acordaba del nombre de la susodicha, solo atinó a saludar, disculparse y salir por la puerta con la frente en alto, ni bien estuvo afuera se echó a correr a cualquier lugar porque no tenía idea de dónde estaba.

Hace unas semanas estaba en Arequipa con mis amigos, la fiesta duró hasta que salió el sol y transcurrió sin mayor novedad (más allá de un pata que vomitó en el piso alfombrado y se quedó dormido abrazado del water según cuentan) para esto yo había estado con mis patas desde el inicio, y por razones que no contaré acá no quería volver solo a mi cuarto, así que le dije a uno de los que seguía vivo que me acompañara. Al día siguiente, un conjunto de entusiastas personas nos fueron a despertar, entraron con bulla y cámaras al cuarto, y todo estaba bien hasta que escuché frases como esta: “dos hombres juntos”, “que asco, que habrán hecho”, “están en cucharita”. No me di por aludido hasta que estiré mi brazo y toqué algo peludo, era la cara de Iván que dormía de lo más rico a mi lado. En vano intenté taparme con el edredón, la multitud enloquecida nos quitaba todo lo que nos podía cubrir.

Esta anécdota generó innumerables comentarios y bastante chacota, a pesar de haber estado totalmente vestidos y espalda con espalda la gente imagina de todo, en nuestra defensa podemos decir que en la cama contigua habían dos chicas durmiendo juntas y que intentamos en vano hacer un “change”, cambiar de lugar para pasar una mejor noche.

¿Has tenido alguna forma rara de despertar?

El link de facebook... espero que todos puedan entrar y ver el video.

miércoles, 13 de enero de 2010

De choque y fuga...


“¿Y cómo chucha voy a saber cómo te llamas?” es una frase un tanto tosca para comenzar el post, pero tiene un trasfondo gracioso y hasta un tanto inocente ¿Por qué el título? Soy como cualquier individuo que conoce a una chica un día y tiene la suerte de “levantársela” sin mucho esfuerzo, sin preguntarle su nombre y sin despedirse al día siguiente. Aunque en el caso de la persona a la que iba dirigida la frasecita faltosa, el levante no estaba de por medio, sí tuvo la desgracia de dormir a mi lado, pero no pasó lo que ustedes suponen. Este es un pequeño compendio de algunas historias propias y prestadas de “choques y fugas” con gente totalmente “inédita” como dirían algunos.

Un verano en Camaná lo puede ser todo, el balneario no tiene nada que envidiar a centros de diversión playeros de Lima o del norte, el libertinaje y desenfreno pueden ser mayores incluso. De la manera más inocente, se armó una expedición con los boy scouts hacia la playa, sí, todos con pinta de idiotas santos y pañuelos amarrados al cuello. Los encargados de llevar a la tropa éramos un pata que sigue siendo scout (y ya tiene como 30 años) y yo, los demás eran niños buena onda y el jefe, que se dedicó a disfrutar del verano. Pero sorpresita, el jefe tenía una hija, a la cual ni miré porque era demasiado afanada con su “siempre listos”, prefería hacer nudos con sogas que con las piernas. Lo bueno fue que el jefe también tenía un amigo dueño de un hotel en el cual estaba su hija (y esta sí le entraba a todo) y que se ofreció de guía juerguística por el pueblo.

Dios me quiere mucho y resultó que esta chica tenía una amiga, de hecho recuerdo su nombre, aspecto físico, y mágicas palabras, fue ahí donde aprendí que el “open mind” existía en el mundo y que yo no lo estaba disfrutando. Fuera de los estereotipos, Karlita era (debe seguir siéndolo) rubia, de inquisidores ojos verdes, labios gruesos, cuerpo que cualquier bikini quisiera tener debajo, y una apertura total para hablar sobre sexualidad y otros menesteres que hasta ese momento me escandalizaban. Al final de la noche terminamos en el hotel, yo con ella en la litera de arriba, mi pata y la amiga en la de abajo. Todo hubiera sido perfecto si no llegaban unos huéspedes que despertaron a toda la familia. La rápida fuga por la ventana fue muy accidentada, pero los golpes valieron la pena, no la pude ver al día siguiente y regresé a Arequipa. Me gustaría volver a cruzarme con Karlita, como comprenderán solo sabía su nombre, más nada; alguna vez me la encontré pero yo tenía enamorada, tuve que amarrarme las manos y hacerme el loco mientras ella promocionaba una marca de cerveza en mayitas ajustadas.

Un choque y fuga no necesariamente debe terminar en una cama, también puede terminar en una silla, mesa o alfombra. Fuera de bromas, hay agarres interesantes que suceden con la misma intensidad. Con gente de la que nunca volverás a saber… a menos que te pase lo que le pasó a esta amiga.

Teníamos que reunirnos en una casa, elegimos la de “Juana”, ya antes habíamos estado ahí pero nunca noté los nervios y ansiedad que le causaba a la chica pisar dicha casa. La última vez me llamó alarmada, “por lo que más quieres, vamos a otro lado”, yo no entendía nada. Rogó tanto que empecé a sospechar y lancé la pregunta de frente “¿a quién te has agarrado que no quieres ver?” se quedó muda un rato, luego me hizo jurar que no le contaría a nadie (sorry). Confesó que las primeras veces no se había dado cuenta, hasta que vio una foto familiar, el “primo” (en realidad otro miembro de la familia pero no puedo dejar pistas) de la anfitriona era su agarre recurrente todo un verano, lo gracioso es que nunca le preguntó el nombre y menos el apellido, simplemente se encontraban en fiestas y agarraban. Mala suerte la suya de caer en la misma casa…

Es que te puedes encontrar nuevamente con esas personas, y poner cara de “la conozco”. O puedes conocer a alguien que la conozca. Como saben no suelo levantar en discotecas, soy torpe y no bailo, pero esta vez no sé qué pasó, llegué a la barra a pedir una cerveza (estaba un sol) y siento que alguien me toca la espalda, volteo pensando que me iban a golpear por alguna razón y me encontré con esta chica sonriente la cual dijo “hola ¿tú eres amigo de Gaby no? Te vi hablar con ella ¿me pides un vaso de agua?”. Muy sana ella con su vaso empezó a conversar, pronto estuvimos bailando y cuando me di cuenta mis amigos me habían dejado. Una cosa lleva a la otra, y la otra lleva a un hotel (hostal para ser exacto) luego de despertar al día siguiente, empezamos a hablar como grandes amigos (no te queda de otra en ese caso) y me preguntó dónde vivía, le dije que en la villa militar, y vino la clásica “¿entonces conoces a tal?” y yo respondí muy feliz que sí, que claro, que era mi pata, “muy buen broder”. Su respuesta fue genial: “a mira, es mi enamorado”. Mi cara de imbécil no podía disimularse, terminamos la conversación y me fui corriendo a investigar, en efecto eran enamorados. Mi amigo aún no lo sabe, de hecho ya rompieron hace años.

También te puedes encontrar con acosadores o acosadoras, aquellos que nunca te olvidan y creen que eres el amor de su vida cuando ni recuerdas su cara. Encima son inoportunos.

En un viaje con un grupo de amigos caímos en una discoteca de lo más sorprendente, no era una gran ciudad, pero la zona VIP era muy parecida a Aura, o al menos el alcohol me hizo alucinar eso. En el punto de la juerga en el que tratas de determinar en qué momento caerás desmayado, me acerqué a una baranda y empecé a mirar los videos de surf que proyectaban, a mi lado había una chica que luego de un rato me pregunto si yo “corría”, de hecho le dije que no pero que me gustaba el asunto. Lo siguiente que recuerdo es haber estado bailando con ella, corte, estar sentados afuera agarrando mal, corte, entrar al hotel donde estaba hospedado y no encontrar la llave, corte, tenerla encima y preguntarle la edad. Supongo que se fue a su casa y yo me fui a dormir al cuarto de mis amigos, lo único que sabía de ella es que había dejado un arete por ahí.

Luego de un par de semanas, yo estaba de lo más feliz con mi enamorada, y sonó mi celular, un mensaje de texto que decía “realmente te quiero volver a ver, eres lo mejor que me ha pasado, esa noche fue mágica, eres el amor de mi vida, te extraño, este es mi número”. Pensé que alguien estaba jugando, o que se habían equivocado de celular, lo borré y seguí en mi rollo. A la media hora recibí otro que decía “Oscar, responde, espero no haber sido muy agresiva con el mensaje, pero en verdad estoy enamorada. Soy Paola”. Ese segundo mensaje me asustó, ni contesté, empecé a husmear en mi memoria, pero nada me venía a la cabeza, hasta que un tercer mensaje me aclaró todo, me contaba cómo había sido y yo definitivamente no recordaba ni su cara, menos su nombre. Tampoco recordaba que le había dado mi número de celular, luego me llamó un par de veces para decirme que estaba en Lima, que estaba yendo a correr olas con un grupo de gente, que si quería ir. Como ni recordaba su cara nunca acepté, le contestaba medio asustado diciéndole que estaba ocupado, que no podía, que ni si quiera podía hablar en ese momento, hasta que un día dejó de llamar y mandar mensajes.

O como una amiga que me contó cómo un tipo se enteró hasta la dirección de su casa y la iba a buscar, a pesar de que ella solo se lo había agarrado una vez, y no se preocupó de volverlo a ver, tuvieron que amenazar al tipo para que no se vuelva a acercar.

Ahora que de los choques y fuga pueden surgir enamoramientos también, claro, ahí se acaba la gracia de esto. Es mejor mantenerlo en un “no sé quién eres, cómo te llamas, dónde vives, y tampoco me importa, pero hay que vivir esto”. A todos nos ha pasado alguna vez, no sea puritanos. Si tienes alguna historia parecida ¿bien podría ser que la compartas no?

lunes, 14 de diciembre de 2009

Es que soy hincha de la U


Qué lindo es que tu equipo campeone, a pesar de que “campeonar” es un verbo inventado por peruanos (tal y como consta en el diccionario de la RAE), a la manera peruana también se disfruta, digo esto porque varios van a decir que nuestro fútbol es malo, el campeonato mediocre, y nuestras “estrellas” “parrilleros”, pero nadie me va a quitar la sensación de alegría de gritar que mi equipo es el mejor este año, que le ganamos al clásico rival y que seguimos siendo los más coperos del país.

Muchos no entienden cómo así este deporte produce tanta emoción, yo me abandoné al intento de razonarlo y me dediqué simplemente a disfrutarlo. Acéptenlo, por más mediocres que sean nuestros futbolistas ellos juegan un domingo en el horno de Sullana (llegan a 30 grados fácil), el miércoles están en Huancayo y su altura (recordemos Cerro de Pasco), se van a Chimbote a lidiar con el grass artificial (eso es suficiente castigo), llegan hasta Iquitos con calor, lluvia, y todo lo que la selva tiene; y por último juegan contra toda la criollada que puede ofrecer nuestro país, dirigentes, periodistas, Magaly, vedettes, hinchas que te hacen el “pare”, recogebolas malcriados, y hasta congresistas.

Hablando de vedettes ¿de qué night club sacaron a las porristas que bailaban durante los clásicos finales? Yo era feliz con las anfitrionas de Backus y no necesitaba nada más, pero si siguen con la tendencia, al campo de fútbol habrá que añadirle esos tubos para que bailen estas pobres mujeres a las que le queda mal el ese uniforme. Recuerdo años pasados cuando los hinchas de la U salían por las calles con el auto a tocar el claxón y pasear las camisetas por el óvalo de Miraflores, esta vez no he visto eso, tampoco lo he vivido tan intensamente como otras veces (incluyendo el apertura del año pasado). Debe ser el estilo de juego.

No soy periodista deportivo por lo que no necesito ser objetivo, me enorgullece ser hincha de la U ¿por qué? Es fácil:

- Somos el equipo con más campeonatos del país.
- Somos el equipo con más participaciones en la Libertadores.
- El que más puntos ha conseguido en campeonatos internacionales (según la FIFA)
- El mejor equipo peruano del siglo pasado según la FIFA
- El único equipo peruano que nunca ha bajado a segunda división.
- Nuestros jugadores son hinchas (a excepción de los delincuentes que tuvimos desde el 2001 hasta el 2007, la U parecía una extensión de Lurigancho con Machito Gómez, Chiquito Flores, cholito Sotil, etc)
- Tenemos 20 años menos que Alianza y más campeonatos que ellos.
- Mario Vargas Llosa es hincha crema.
- Toledo es hincha de Alianza
- Nunca tuvimos una sequía de 18 años sin campeonar
- Y un sin fin de cosas más.

¿Cómo me hice hincha? viendo un clásico que ganamos, a pesar de que en ese tiempo tengo la sensación de que alianza era mucho más mediático por la caída del avión con todo el equipo dentro, no me quedó dudas cuando vi ese partido. A partir de ahí empecé con la locura crema, amaba mis zapatillas de la U, mi vincha de la U, mi pulsera de la U, mi camiseta marca Calvo con el logo de “nicolini”, y ver los partidos sufriendo y rezando, lo juro, rezaba para que la U gane siempre (costumbre que ahora se manifiesta con una miradita al cielo antes de que empiece el partido). El hecho de que mi papá sea hincha de la U reforzó en mi ese sentimiento de pertenencia, sí señores, pertenezco a un grupo de personas que apoya a un equipo, se alegra y sufre con él, y está pendiente de lo que hace. Más amor imposible, y yo que uso poco esa palabra, pero no hay otro sentimiento capaz de describir esto que siento, claro que es un tipo de amor más de los tantos que creo que el ser humano puede sentir.

El fútbol te vuelve el troglodita masculino por excelencia, sentado frente al televisor gritando improperios a la pantalla, aullando como loco o saltando por un gol, recordar a la madre del árbitro o alguno que otro jugador, tomarse la cerveza como agua, eructar, y soltar la barriga sin roche. No hacerle caso a ninguna mujer que se encuentre cerca, mucho menos acordarse de las que están lejos, y que se caiga el techo pero que nos dejen ver el partido sin molestar, son sólo 90 minutos a la semana ¿por qué hacen tanto problema señoras?

Qué mal que los barristas no sepan controlarse aún ¿qué diablos tiene de divertido golpear a alguien solo por ser hincha de otro equipo? Es como que yo quiera asesinar a otra persona simplemente porque no le gusta el cebiche, idiotas. Y no contentos con eso les encanta destrozar la propiedad privada, se sienten malos, se sienten fuertes, pero cuando alguien los agarra solos lloran.

Más allá de los inadaptados que opacan la fiesta hay que seguir celebrando señores, bueno, también hay que mencionar que un jugador del otro equipo está gravemente lesionado por una jugada fortuita, así es el fútbol, deporte peligroso aunque no lo crean, deporte de machos, de fuertes, de aguantadores (de idiotas toscos que vamos detrás de una pelota). Y no es por ser mala leche, pero Fleitas ya había lesionado a un par de jugadores antes con mucha mala intención, esperemos que se recupere pronto y que esto le permita darse cuenta de que todos los que juegan están expuestos, así que con mala intención no se juega.

Gracias a todo el equipo de la U, gracias por ser jugadores hinchas y no simples peloteros. Gracias por pretender al menos ser un equipo serio, trabajador y responsable, pocas veces se ve eso en nuestro país.

PD: tocaba el post de la “chibola”, pero la U es la U pues…

viernes, 27 de noviembre de 2009

Aventuras de Gimnasio

La falta de ejercicio y la permanente actividad gastronómica y chelera hizo que mi cuerpo tome forma indefinida (más que antes). ¡Ya no puedo meter la barriga! Y ahora ya no me debería quitar el polo bajo ninguna circunstancia ¿Pero qué es lo primero que se le viene a la mente a un nuevo gordito en exceso? Hacer dieta o ir al gimnasio. Mi condición de machista reprimido por las mujeres de mi casa no me hizo aceptar de ninguna forma dejar de comer como camionero, por lo que el gimnasio fue la única opción posible (eso de “salir a correr” no va conmigo, hay que ser bien fuerte para ir a mover las piernas alrededor de algún lugar por iniciativa propia más de dos días seguidos) Y decidí hacer lo que nunca había hecho, ir a un gimnasio de esos grandes, con muchos instructores alrededor y que te miden la grasa antes de que inicies tu rutina.

Al inicio te tratan tan bien que asusta, te quedas pensando si es la colonia, pero luego te das cuenta de que quieren sacarle plata a tu cuenta. Te empiezas a sentir más delgado, el solo hecho de entrar a estos establecimientos ya te pone “fitness”, juras que nunca lo vas a dejar y que incluso vendrás todos los días. Las fotos de gente musculosa te animan a cumplir el objetivo propuesto, solo bajar esos rollitos, desaparecer la celulitis y levantar el trasero (en el caso de las mujeres), sacar brazos y poder marcar el cuerpo (en el caso de los hombres).

El primer día alucinas que no estabas con el físico tan grave y que aún te quedaban pulmones y brazos para levantar pesas, corres una hora seguida, levantas 100 kilos, y haces 500 abdominales. Al día siguiente quieres estar tirado, sin moverte las 24 horas del día; tomas 100 pastillas contra el dolor muscular, y no puedes flexionar ni los dedos para agarrar el tenedor. He conocido gente sedada totalmente porque no aguantan lo que duele, lógicamente tu segundo día de gimnasio está perdido porque no puedes moverte.

Pero como el dolor dura un par de días más, te haces el loco y bajas el ritmo de la rutina a casi cero. Claro que sigues yendo todo empeñoso, te aguantas de la mejor manera el hecho de entrar al vestidor y cruzarte con puro tío despanzurrado con el cuerpo menos agradable que el tuyo, es que ver a un viejo de 60 calato caminando por ahí no es la cosa más bonita del mundo. ¿Qué les cuesta ponerse una toalla? Cubrirse no es difícil ¡aunque sea la ropa interior por dios! Pareciera que les gusta caminar desnudos entre hombres (esto pasa en todos los vestidores). Por lo que he escuchado, en el vestidor de las mujeres la situación no mejora mucho, los efectos del tiempo, embarazos, várices y etc de cosas que les da a ellas, dicen mis amigas, que hacen al espectáculo un tanto más “vistoso”.

De hecho también están esas chicas “regias”, más ricas que el pan francés, que se pasean con sus ajustadas y transparentosas mallitas, a las que por tu condición de machote lascivo no puedes dejar de mirar. En todos los gimnasios existen y ellas son totalmente concientes de lo que provocan; entre sus principales actividades dentro del local, aparte de hacer ejercicio, están la de coquetear con los instructores, coquetear con uno que otro chico, mejorarle la imagen al gimnasio, ser la envidia del 90% de mujeres que nunca será como ella, animar a los hombres a cargar más peso cuando están cerca y hacer creer a todos que estos ejercicios realmente funcionan.

Por otro lado están los musculosos, estos que cada día le aumentan un kilo a su pesa, y para levantarla gimen como… (qué puedo decir), se hinchan el doble, se les saltan las venas, y montan todo el show para luego de que lograron su objetivo, volteen a mirar cachosamente tu triste rutina con una mancuerna de 10 kilos. Estos personajes también conocen todo el gimnasio, el funcionamiento de las máquinas, son instructores improvisados, incluso creo que duermen en esas camillas para hacer abdominales. Pero lo que mejor hacen es mirarse al espejo, son narcisistas al extremo y el espejo es su mejor amigo, se miran hasta el mínimo detalle, en todas las posiciones y hacen de todo para que los demás volteen a ver sus músculos que no reemplazan todos los vacíos de sus existencia, percibo la mayoría de veces un gran problema de autoestima en ellos.

Los instructores o trainers son otro rollo, más “gileros” que ellos en el gimnasio no existen, son los reyes, conversan con todas, dejan en roche a todos y caminan siempre con un aire de superioridad y un gesto de aburrimiento al mandarte a hacer tu rutina, les importas un bledo a menos que seas la chica rica y coqueta con mallas ajustadas, a ellas hasta les secan el sudor, pero a ti, triste gordito deforme, te van a mandar a hacer mil abdominales y a correr por ahí para que no molestes.

Tienes que abastecerte de distintos implementos para asistir al gimnasio, entre ellos están las licras, shorts, polos que absorben el sudor, zapatillas para especiales porque las “pichangueras” no se ven tan fashion (peor si tienen coquitos) olvídate de llevar las “tabas” Super Reno. La toalla que sirve para secarte el sudor y limpiar lo que deja el gordito ese que suda ríos y que estuvo ocupando la máquina que ahora utilizarás con cierto asco. Tu “toma-todo” es básico, aunque debe ser más divertido llenarlo de pisco, el agua también es buena y sirve para “encaletar” el hecho de que ya no puedes respirar más” y que debes parar a mitad de la serie. Puedes encontrar todos los productos en la mini tienda del gimnasio, que te venderá algo de mala calidad al precio de las mejores marcas deportivas.

También venden suplementos (o complementos) alimenticios, esos enormes potes llenos de polvos que son un misterio para mí, creo que sirven para aumentar masa, o bajar masa, quizás quemar grasa, qué sé yo, solo sé que todos tienen hombres musculosos en la etiqueta y colores brillantes con fondo oscuro.

Al mes ya empiezas a creer que hizo efecto el gimnasio, el dolor de pecho que tenías al correr se ha esfumado, ya puedes mover los brazos sin problemas y hasta cargas 5 kilos más, sientes que los abdominales han hecho efecto, te miras al espejo como los musculosos con las obvias diferencias, ya te acostumbraste a la música “ambiental” y al olor a sudor. Ya te sientes listo para mostrar tu nuevo y maravilloso cuerpo en público, a pesar de que todos te ven igualito, tú juras que ha funcionado el esfuerzo, tanto así que ya te aburriste del gimnasio, empiezas a ir menos, tu espíritu deportivo decayó, prefieres ir a empujarte comida en vez de correr en la faja y finalmente ya no quieres ir ni por las chicas ricas en mallas. Te vale madres la plata gastada en un principio y la promesa que hiciste de ir siempre, ya no necesitas más esa cruel tortura y esperarás con ansias el pròximo verano para sentirte gordo nuevamente e ir a hacer ejercicio, por un mes.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Lista de quejas contra la sociedad...


Algunas quejas en general

  • Me quejo contra aquel chofer de combi, incluyendo cobrador, que no se digna a parar su vehículo para que suban escolares, ancianos, personas con discapacidad, madres con niños. Malditos indolentes, por eso siguen siendo choferes de combi.
  • Contra aquel taxista que te dice “para allá no voy”, “está muy lejos”, “mucho tráfico a esta hora”. ¿Para qué diablos son taxistas? Se supone que deben transportar a las personas como un servicio privado, por algo no tienen ruta. Por eso siguen siendo taxistas.

  • Me quejo del alcalde de Lima y su basura de Metropolitano que lleva varios años molestándonos la vida, estresándonos con el tráfico que provoca, deformándonos la ciudad (sobre todo Barranco), y siendo una solución poco sostenible. Han jodido tanto para que pasen algunos buses en una sola ruta, van a eliminar varias otras rutas tan necesarias (y odiosas a la vez) y lo peor de todo es que piensa unir Comas con Chorrillos ¿Se habrá puesto a contar cuánta gente va de Comas a Chorrillos todos los días como para hacer esta enorme vía rápida (que con tanto semáforo desde Chorrillos a Barranco será muy lenta, encima de que ha reducido carriles).

  • Me quejo de los que protestan todos los días en el centro de Lima y no saben ya de qué protestan, pero siempre hay marchas y caminan de un lado a otro fregando el tráfico, molestando a la gente, haciendo bulla. Si ese tiempo lo usaran en algo más productivo que gritar “aquí, allá, la lucha continúa” quizás su suerte sería distinta. ¡Busquen trabajo! ¡Hagan empresa! Llevan años quejándose por una pensión de mendigos.

  • Hablando de mendigos, me quejo de ellos, creo que el “apoyo” ya se excedió, si le diera algo a cada uno de los que me viene a pedir un “apoyo” me quedaría sin sueldo. Hay mil formas mejores de hacer marketing que dar pena. Uno ya no se puede sentar tranquilo en ningún parque porque ya ni siquiera piden, ahora exigen, y se molestan si no les das nada.

  • Me quejo de las cadenas que mandan “previniéndote” de peligrosos virus, prometiendo cambiar tu suerte si mandas un mugroso correo a 10 mil personas, tratando de “sensibilizarte” para que ayudes a gente que no existe, haciéndote creer que eso le pasó a la amiga de una amiga de la vecina, fabricando noticias tontas, conspiraciones mundiales y demás cojudeces. Lo peor es que convencen a medio mundo de reenviar el bendito correo y llenarte la bandeja de entrada.

  • Me quejo de la masificación educativa mal llevada. Que universidades X sigan abriendo facultades de Derecho cuando es la carrera más copada del país. De que hayan centros educativos que son casas (usan de carpeta las tazas de los baños) también de que no haya control sobre estos ineficientes “colegios PRE Universitarios”.

  • Me quejo del imbécil de la seguridad del Congreso que me pedía retirarme del pasillo (por donde la gente transita libremente y no hay restricción) simplemente porque no tenía credencial de prensa, a pesar de que le demostraba que había mil personas sin credencial, además de que le pedí que me mostrara en dónde decía que estaba prohibido estar en el pasillo de tránsito. Lógicamente no pudo hacerme nada. Pero la próxima hago una nota de prensa poniendo en evidencia que “la política de puertas abiertas” del Congreso es una mentira.

  • Me molestan los congresistas en general, realmente son brutos, son bestias, y todos los demás adjetivos.

  • Me quejo de Alan García desde que tengo 4 años, ya voy por los 25 y me sigo quejando. Pero me quejo más de los idiotas que lo hicimos presidente dos veces.
  • Detesto a los que cierran carreteras, hacen paros, tiran piedras. Idiotas. Muchas veces hacen todo el escándalo por intereses personales de algún pendejo que los maneja diciéndoles cosas como “les están quitando su plata, luchen”

  • Me quejo de las iglesias “cristianas” por lavarle la cabeza a sus fieles, haciendo que se crean pecadores, que la Biblia es superior a la constitución y que solo ellos se van a salvar, además de otras tantas miles de estupideces.

  • Me quejo de la Iglesia Católica, siempre me he quejado de ella.

  • Detesto a los tipos obsesivos, celosos en extremo, “dominantes”, manipuladores, golpeadores, machistas solo con sus mujeres. Aunque creo que es culpa también de estas chicas que se dejan hacer todo esto y que encima les gusta.

  • Odio lo consumista de las fiestas, desde octubre empiezan con las campañas navideñas. Odio más tener que estar inmerso en esta cultura del consumo.

  • Me quejo de la gente que se alucina buena por hacer chocolatadas y mandar regalos a pueblos jóvenes, eso no les hace bien a los niños. Está bien estos detalles simpáticos ¡pero hagan algo más! Solo en Navidad se acuerdan.

  • Los “pendejos” peruanos, son tan vivos, pero tan vivos que ellos no pueden hacer la coreografía de “Thriller”, criollos pues. Tarados pues.
  • A los “ricos” y “ricas” de nuestro país. Va un saludo especial, sí para ti, para el que tiene su aretito en la oreja derecha, o para ti, la que mueve las caderas de forma exagerada cuando entras al salón.
  • Detesto a los pobres diablos que pintan las paredes en la calle solo para poner sus nombres o alguna otra tontería (dale U, arriba alianza, Barranco grone, etc). ¡Malogran la ciudad! ¡Anda a pintar tu pared!
  • Me quejo de los casinos, son juegos improductivos que te hacen gastar, o peor aún, te hacen ludópata.
  • Me quejo de no poder dormir en la oficina si me da sueño.
  • Me quejo de los pendejos que defienden los “derechos humanos” de terroristas, asesinos y demás lacras de la sociedad. No hacen más que atentar contra los derechos humanos de ciudadanos honestos y trabajadores.
  • Me quejo de que a la gente no le guste leer y que por eso vaya a tener que terminar esta larga lista de quejas. Por cierto, me quejo también de no tener tiempo para seguir escribiendo.
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