
Algunas quejas en general
- Me quejo contra aquel chofer de combi, incluyendo cobrador, que no se digna a parar su vehículo para que suban escolares, ancianos, personas con discapacidad, madres con niños. Malditos indolentes, por eso siguen siendo choferes de combi.
- Contra aquel taxista que te dice “para allá no voy”, “está muy lejos”, “mucho tráfico a esta hora”. ¿Para qué diablos son taxistas? Se supone que deben transportar a las personas como un servicio privado, por algo no tienen ruta. Por eso siguen siendo taxistas.
- Me quejo del alcalde de Lima y su basura de Metropolitano que lleva varios años molestándonos la vida, estresándonos con el tráfico que provoca, deformándonos la ciudad (sobre todo Barranco), y siendo una solución poco sostenible. Han jodido tanto para que pasen algunos buses en una sola ruta, van a eliminar varias otras rutas tan necesarias (y odiosas a la vez) y lo peor de todo es que piensa unir Comas con Chorrillos ¿Se habrá puesto a contar cuánta gente va de Comas a Chorrillos todos los días como para hacer esta enorme vía rápida (que con tanto semáforo desde Chorrillos a Barranco será muy lenta, encima de que ha reducido carriles).
- Me quejo de los que protestan todos los días en el centro de Lima y no saben ya de qué protestan, pero siempre hay marchas y caminan de un lado a otro fregando el tráfico, molestando a la gente, haciendo bulla. Si ese tiempo lo usaran en algo más productivo que gritar “aquí, allá, la lucha continúa” quizás su suerte sería distinta. ¡Busquen trabajo! ¡Hagan empresa! Llevan años quejándose por una pensión de mendigos.
- Hablando de mendigos, me quejo de ellos, creo que el “apoyo” ya se excedió, si le diera algo a cada uno de los que me viene a pedir un “apoyo” me quedaría sin sueldo. Hay mil formas mejores de hacer marketing que dar pena. Uno ya no se puede sentar tranquilo en ningún parque porque ya ni siquiera piden, ahora exigen, y se molestan si no les das nada.
- Me quejo de las cadenas que mandan “previniéndote” de peligrosos virus, prometiendo cambiar tu suerte si mandas un mugroso correo a 10 mil personas, tratando de “sensibilizarte” para que ayudes a gente que no existe, haciéndote creer que eso le pasó a la amiga de una amiga de la vecina, fabricando noticias tontas, conspiraciones mundiales y demás cojudeces. Lo peor es que convencen a medio mundo de reenviar el bendito correo y llenarte la bandeja de entrada.
- Me quejo de la masificación educativa mal llevada. Que universidades X sigan abriendo facultades de Derecho cuando es la carrera más copada del país. De que hayan centros educativos que son casas (usan de carpeta las tazas de los baños) también de que no haya control sobre estos ineficientes “colegios PRE Universitarios”.
- Me quejo del imbécil de la seguridad del Congreso que me pedía retirarme del pasillo (por donde la gente transita libremente y no hay restricción) simplemente porque no tenía credencial de prensa, a pesar de que le demostraba que había mil personas sin credencial, además de que le pedí que me mostrara en dónde decía que estaba prohibido estar en el pasillo de tránsito. Lógicamente no pudo hacerme nada. Pero la próxima hago una nota de prensa poniendo en evidencia que “la política de puertas abiertas” del Congreso es una mentira.
- Me molestan los congresistas en general, realmente son brutos, son bestias, y todos los demás adjetivos.
- Me quejo de Alan García desde que tengo 4 años, ya voy por los 25 y me sigo quejando. Pero me quejo más de los idiotas que lo hicimos presidente dos veces.
- Detesto a los que cierran carreteras, hacen paros, tiran piedras. Idiotas. Muchas veces hacen todo el escándalo por intereses personales de algún pendejo que los maneja diciéndoles cosas como “les están quitando su plata, luchen”
- Me quejo de las iglesias “cristianas” por lavarle la cabeza a sus fieles, haciendo que se crean pecadores, que la Biblia es superior a la constitución y que solo ellos se van a salvar, además de otras tantas miles de estupideces.
- Me quejo de la Iglesia Católica, siempre me he quejado de ella.
- Detesto a los tipos obsesivos, celosos en extremo, “dominantes”, manipuladores, golpeadores, machistas solo con sus mujeres. Aunque creo que es culpa también de estas chicas que se dejan hacer todo esto y que encima les gusta.
- Odio lo consumista de las fiestas, desde octubre empiezan con las campañas navideñas. Odio más tener que estar inmerso en esta cultura del consumo.
- Me quejo de la gente que se alucina buena por hacer chocolatadas y mandar regalos a pueblos jóvenes, eso no les hace bien a los niños. Está bien estos detalles simpáticos ¡pero hagan algo más! Solo en Navidad se acuerdan.
- Los “pendejos” peruanos, son tan vivos, pero tan vivos que ellos no pueden hacer la coreografía de “Thriller”, criollos pues. Tarados pues.
- A los “ricos” y “ricas” de nuestro país. Va un saludo especial, sí para ti, para el que tiene su aretito en la oreja derecha, o para ti, la que mueve las caderas de forma exagerada cuando entras al salón.
- Detesto a los pobres diablos que pintan las paredes en la calle solo para poner sus nombres o alguna otra tontería (dale U, arriba alianza, Barranco grone, etc). ¡Malogran la ciudad! ¡Anda a pintar tu pared!
- Me quejo de los casinos, son juegos improductivos que te hacen gastar, o peor aún, te hacen ludópata.
- Me quejo de no poder dormir en la oficina si me da sueño.
- Me quejo de los pendejos que defienden los “derechos humanos” de terroristas, asesinos y demás lacras de la sociedad. No hacen más que atentar contra los derechos humanos de ciudadanos honestos y trabajadores.
- Me quejo de que a la gente no le guste leer y que por eso vaya a tener que terminar esta larga lista de quejas. Por cierto, me quejo también de no tener tiempo para seguir escribiendo.
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