Existen fenómenos inexplicables cuando uno está soltero, solo, sin enamorada, novia, o esposa, ni siquiera posible víctima. El mundo se vuelve un lugar extraño, primero porque estabas acostumbrado a andar con tu media naranja, costilla, flaquita, o el sobrenombre que quieras, y eso te obliga a acomodarte a una nueva situación, un contexto distinto que no tiene piedad ni toma en cuenta tu rollo emocional.
Peor si tu ex era agraciada y tenía una personalidad de “puta madre”, se llevaba bien con todos y ahora la extraña hasta tu perro; pero no te queda opción, se acabó y volteas a ver a tus amigos, aquellos fieles especimenes que estuvieron solteros mientras tú te hacías negar para no salir con ellos, tratabas sin éxito de juntarlos con las amigas de tu ex, o los plantabas porque a ella le dio una rabieta. Siempre te recibirán con los brazos abiertos hasta que encuentren novia y te hagan lo mismo. Salen en grupo de puro hombre, bien machos a iniciar la cacería, lo triste es que normalmente terminarán medio ebrios y solos todos, tú pensando en que la extrañas y que ninguna de las presentes está a su “altura” (pero nunca lo vas a decir en voz alta), ellos puteándote por dentro porque dejaron a su “calentado” para acompañarte, o se perdieron de alguna fiesta a la que no podían llegar con tanta gente. Es inútil, salir solo no es lo mismo.
Las mujeres huelen la desesperación, saben que has dejado de ser “deseado” por tu ex, eres un plato masticado y escupido. Cuando estabas con ella podrías haber trampeado, algunas te perseguían, se acercaban, coqueteaban, tus amigas te llamaban para salir, se organizaban fiestas y reuniones cada semana a las que estabas gentilmente invitado pero que pocas veces podías asistir, y si lo hacías llegabas con “lonchera” (pareja). Tenías varios objetivos fijos a los que jurabas amor eterno ni bien terminaras con tu enamorada, una vez que eso sucedió encontraste que varias estaban con novio, algunas embarazadas, otras no te quieren ver ni en pintura porque no quieren ser el premio consuelo, y algunas simplemente te ven menos interesante.
Acéptalo, tienes que buscar nuevos mercados. Camino difícil por cierto, para esto las mujeres evolucionan, ya no les interesa lo mismo que antes, debes aprender de nuevo cómo “hacerla”. Te va a costar mucho económicamente hablando, pero claro, ahora que estás soltero tienes algo más de dinero porque te dedicaste a trabajar. En mi caso específico es gracioso, tanto tiempo “misio” y mi sueldo empezó a ser aceptable, pero ya no tenía con quien gastarlo; empecé a disponer del auto, pero ya no tenía a quién llevar; empecé a tener más tiempo libre, pero ya no tenía con quién pasarlo; y para cerrar con broche de oro, hace poco me gané un fin de semana con todo pagado a las Dunas, en Ica, ¡y adivina qué! ¡Exacto! No tengo con quién ir.
Más allá de estas ironías, el mundo del soltero es un tanto complejo, la ansiada libertad se puede convertir en soledad, hay que manejar bien el asunto. Hace poco conversaba con alguien soltero también, me dijo “quiero ir a muchos lugares, pero no quiero ir solo”, es que si no es tu pareja nadie más te va a aguantar de la misma forma, acompañar a alguien no siempre es sencillo. Empiezas a ir al cine solo, no sé qué diablos tiene la gente que está casi obligada a ir en pareja lo cual hace incómoda la estadía en el lugar, fácil te haces el loco y finteas que tu acompañante está en el baño hasta que apagan las luces. Al teatro es más cagado todavía, peor si te gusta ir a museos, o simplemente sacar al perro al parque.
Te quieren buscar pareja, esa es otra nota, tus amigos y amigas están detrás de candidatas o candidatos, determinando si en verdad no eres gay. Claro, como no tienes pareja la gente en la chamba te alucina, se preguntan por qué asistes solo a todo lado y no miras a las mujeres. Tú no las miras para que no te alucinen “arriola” y luego no te hagan caso, pero eso no lo entienden. Vas a comprar ropa con un pata ¿si o no David? Y es realmente gracioso cuando sale del vestidor y te pregunta “que tal me queda”, las miradas de todo lado se posan en ustedes, y como sabes que no le queda bien das tu acertada opinión “mejor te queda el verde”.
Comprar perfumes con tu pata tampoco se ve muy bien, con el mismo David terminamos probando distintos perfumes. Sí, el me olía a mí y yo a él, la escena era un tanto pintoresca. Salimos con mi adquisición del centro comercial, una bolsita de colores dudosos balanceándose en las manos y apestando a varias cosas los dos.
Es bueno pasar por varias etapas, cada una tiene sus pros y sus contras, no me quejo de la soltería y no me gustan aquellos que no pueden vivir solteros, saludable totalmente vivir sin pareja un tiempo, aunque más saludable es practicar el sexo diario creo.
Es un espacio ácido, de sarcasmo, ironía y bilis. Prima (la tuya) la libertad de expresión y opinión especialmente la mía. Se trata de divertirnos con nuestra colorida (huachafa) sociedad. También se publicarán algunas jodas al público en general.
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domingo, 2 de agosto de 2009
domingo, 23 de noviembre de 2008
De olores...

¿Qué es lo peor que te puede pasar al salir de un ascensor? Pregunté a varios amigos, muchos respondieron que caerte, tropezar con tu jefe mientras fugas, encontrarte con tu ex agarrándose a tu jefe (¿qué tienen con el jefe?) o entrar una dimensión desconocida (no preguntar a gente bajo el efecto de drogas). Pero no señores (as), lo peor es lo que me pasó a mi, bajaba del cuarto piso al primero a recoger unas vainas de aquellas del trabajo, ingresé tranquilamente a la caja esa, y una vez adentro, mientras las puertas cerraban velozmente percibí el grotesco olor de un gas fresco que algún desgraciado había soltado antes de bajar y dejarme la posta del encierro. Me llevé rápidamente el brazo a la nariz (felizmente me perfumo todo antes de salir de casa) y solo rezaba pidiéndole a Dios que no haya nadie en el primer piso esperando entrar después de mi.
Dios se quería reír un rato, al abrirse las puertas me esperaba una fémina preciosa, tenía cara de ángel así que no me cabe duda de que fue broma de papá lindo, del cuerpo ni hablemos, tuve tiempo de verla de arriba abajo antes de salir. Me recibió con una espléndida sonrisa, me quedé idiota un rato, hasta que saludó coquetamente: “hola, cómo estás”. Mi nerviosismo habría sido notorio, saqué el brazo de la nariz y salí corriendo pronunciando un tímido “qué tal” e imaginando su cara cambiando la amistosa expresión por una de asco y desprecio al montarse en el ascensor. Solo queda reírse del asunto, de nada sirvió que me ponga la camisa rosada ese día.
El olfato es uno de lo sentidos que más placer me da, pero también aquel que podría generar un movimiento visceral extraño. Muchas veces me remite a recuerdos indescifrables de pura felicidad, una niñez inalcanzable, alguna comida mágica, o un simple olor a libertad campestre. Extrañamente nunca me hace recordar algún hecho poco agradable, quizás no conecté esos momentos con la nariz. Es increíble como puedo volver a “enamorarme” como la primera vez por culpa de algún perfume pasajero, o presenciar totalmente alguna navidad con Legos de regalo, volver a pasear por Tacna, Tumbes, Cuzco, etc. Sensaciones tan reales, a la vez tan fantásticas, y no las puedes agarrar, simplemente las sientes, como el agua cuando se escurre por las manos.
Le escuché a una amiga hace poco, haciendo alusión a aquellos manoseos, medidas de aceite, Spiderman (como le digan aquellos que lo entienden) que se dan las parejas calentonas antes de decir cosas como “solo la cabecita”, “acá no más, nadie nos ve” o “te juro que termino afuera”, que ese acto dejaba olor a lejía ¿lejía? Nunca había escuchado eso, es más, nunca había escuchado a alguien definir ese olor en especial.
Es como cuando algo huele a agua, yo juro que el olor del agua existe, no es mar, ni río, ni piscina, es agua. También porfío que existe el olor a desagüe sucio, a pesar de que muchos me dicen que redundo en la idea; creo que existe el olor a bar, no me digan que es solo cerveza y puchos; el olor de lonchera de escolar es inconfundible, casi siempre lo relaciono con plátanos y jugo de naranja en envase de plástico; por otro lado, me da asco el olor a durazno, lo relaciono con el "mal de altura"; los juegos mecánicos que huelen a fierro son insoportables; los escolares huelen mal, acepten las disculpas del caso, yo fui escolar y creo haber apestado más que ellos incluso, pero fuera de bromas es uno de los olores que no aguanto.
Personalmente me gusta el olor de Barranco en mañanas soleadas, me gusta el olor a verano en Lima, el de Arequipa no me gusta mucho; adoro el olor a lluvia de Huancayo (y el de Arequipa), el de Huaraz no es tan intenso; me acelera el corazón un olor a shampoo que aún no logro encontrar pero sé que lo haré algún día; las calles de Tumbes siempre calurosas, el olor de Puerto Chicama en Trujillo; desayuno en la casa de mi bisabuela, almuerzo y lonche en la de mi abuela, mientras se lava ropa en mi propia casa; más que nada me emociona el olor de mi propia casa al regresar de algún viaje, no sé por qué siempre huele igual, viva donde viva, regrese de donde regrese; y miles de sensaciones olfativas más que pueden ser simplemente mi imaginación.
Este post ya apesta a aburrido, así que lo acabamos acá, empezó a oler a quemado… y de hecho no soy yo.
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