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martes, 26 de mayo de 2009

Eso les pasa por pitucos...


Diálogo entre Ale, chica "nice y fashion", y un primo de Canebo.

Ale: oyeeee y a donde te vas de viaje de Prom??

Yony: siempre vamos a Huacho flaquita, más allá no manyo.

Ale: ay pucha, nosotros quedamos para ir a Punta Cana alucinaaaa, o sea eso ya lo habíamos decidido en nuestra fiesta de Pre Prom.

Yony:
ta que flaquita yo solo he pisao la cana pa visitar a mi tío “Perochena”, pero en Lurigancho no más pe, no sabía que había una cana en el llauca, en la punta. ¿Y qué es fiesta de “pre Prom”?

Ale: O seaaa… ¿No has tenido fiesta de Pre Prom? No hay forma! Es la que viene después de la fiesta de Pre pre Prom, antes de la Prom, el año pasado fue un éxito!

Yony: pero aún no manyo pa que vas a ir a la cana

Ale: a Punta Cana, es el caribe, o seaaa, yo ya conozco ves? Pero igual quiero ir con mis amigos de la prom y relajarme un rato porque esto de acabar el colegio estresa, no sabes! Ahora empiezo la universidad, ya voy a poder ir a más fiestas, Aura y Gótica todos los fines, va a ser un éxito total! Y tengo que comprarme ropa porque igual la mitad de mis amigos van a estar en la de Lima y que roche que me vean con la misma ropa siempre!.

Yony: Ta que flaquita que paja, pero ya bájate de mi combi que me dijiste china a Benavides y ya te estas pasando. “Todo Miraflores, Larco, La Marina! pisa que estamos plancha!!”

“Eso les pasa por pitucos”, la frase me la dijo una ex alumna del colegio Regina Pacis, centro educativo atacado también por la temida “porcina”, aunque imagino que más miedo en ellas inspiraría quedar porcinas en términos de apariencia física. Tanto que nos ufanábamos como país de ser uno de los que menos infectados teníamos, de un día para otro, por la gracia de algunos chicos, saltamos a ser el segundo país en Sudamérica con mayor número de personas con gripe AH1N1, que ahora ni a la gripe se le puede llamar como uno quiere porque estarías chocando con la discriminación, afectando la economía y no sé qué diablos más, entonces para no fregar a los mexicanos, ni a los norteamericanos, ni a los criadores de cerdos, ni a los vendedores, ni a los chanchitos mismos, se le ha puesto un nombre que no se puede leer y que al parecer aún no ha recibido quejas (quizás algún día el número 1 y la letra H hagan su reclamo).

Normalmente las epidemias avanzan en forma ascendente, de los sectores más pobres hacia los más ricos, debido a diversos factores que propician que la enfermedad se propague más rápido por aquellos lugares. En este caso la cuestión es inversa, los niños ricos vienen y contagian a sus empleadas, como aquel caso de la chica esta a la que encima despidieron, ahora cunde el pánico en San Juan de Miraflores.

Disculpen mi falta de compromiso con el dolor ajeno, es que cada vez que escucho en las noticias sobre esto me da ataques de risa, no solo por que finalmente el que nos contagió fue un país del que nadie sospechó, que incluso no había reportado ningún caso, Santo Domingo, pudo haber sido Chile que está acá no más cerquita. También me da risa porque para contagiarse hay que tener cierto contacto ¿no? mínimo a un metro debes estar. Y a estos chicos y chicas, pudo haberles pasado por levantarse extranjeros o por tener revolcones entre ellos. Es raro que tantas promociones hayan coincidido en el mismo punto, otra cosa rara es que no todas las promociones hayan ido completas, sólo 20 chicos de un lado, 11 de otro, 15 de por allá, para mí que se han juntado a juerguear y hay tanto contagiado por lo múltiples encontrones que han tenido los unos con los otros.

¿Los padres no notaron algo extraño? ¿Por qué solo 11 de la promoción de mi hijo se van? Y lo más gracioso es que el viaje de sus vidas al caribe realmente resultó siendo el viaje de sus vidas, pero porque cogieron la porcina y ahora los tienen aislados, solitos en su cuarto. De haberse ido a Huacho, Huarmey, Cañete, o etc de lugares bonitos por acá no les hubiera pasado nada, qué les costaba alquilar su bus y pintarlo con “Griffin” blanco en las ventanas. ¡Pero no! ellos tenía que viajar en avión, tan bonitas que son las playas de la Costa Verde, Tacna o Ilo, aunque sea el lago Titicaca ¡pero no! ellos querían arena blanca para desestresarse ¿De qué? Sólo Dios sabe, debe ser muy difícil planear un viaje al extranjero a los 16 años.

Claro que en mi comentario corre algo de envidia, mi viaje de promoción fue al Colca (yo vivía en Arequipa, es como ir de viaje de promoción ir a Chosica) de haber hecho más polladas y vendido más rifas hubiera tenido un viajecito más largo y placentero. Al menos no cogí la porcina, lo que no recuerdo es si me cogí a alguna porcina (para variar perdí la memoria y no habían mujeres en el Colca en esa época del año) lo que vale es que ninguna enfermedad (venérea) me afectó. La moraleja de esta historia es, como dicen las combis: “más vale chola conocida que gringa con sida”.

* Agradecimientos: el diálogo fue un aporte de Daniella Bragagnini (ex alumna del Villa) y Yoni Pacheco (realmente cobrador de combi)y a Diana Morales por su valioso aporte a la investigación (ex alumna del Regina)

domingo, 23 de noviembre de 2008

De olores...


¿Qué es lo peor que te puede pasar al salir de un ascensor? Pregunté a varios amigos, muchos respondieron que caerte, tropezar con tu jefe mientras fugas, encontrarte con tu ex agarrándose a tu jefe (¿qué tienen con el jefe?) o entrar una dimensión desconocida (no preguntar a gente bajo el efecto de drogas). Pero no señores (as), lo peor es lo que me pasó a mi, bajaba del cuarto piso al primero a recoger unas vainas de aquellas del trabajo, ingresé tranquilamente a la caja esa, y una vez adentro, mientras las puertas cerraban velozmente percibí el grotesco olor de un gas fresco que algún desgraciado había soltado antes de bajar y dejarme la posta del encierro. Me llevé rápidamente el brazo a la nariz (felizmente me perfumo todo antes de salir de casa) y solo rezaba pidiéndole a Dios que no haya nadie en el primer piso esperando entrar después de mi.

Dios se quería reír un rato, al abrirse las puertas me esperaba una fémina preciosa, tenía cara de ángel así que no me cabe duda de que fue broma de papá lindo, del cuerpo ni hablemos, tuve tiempo de verla de arriba abajo antes de salir. Me recibió con una espléndida sonrisa, me quedé idiota un rato, hasta que saludó coquetamente: “hola, cómo estás”. Mi nerviosismo habría sido notorio, saqué el brazo de la nariz y salí corriendo pronunciando un tímido “qué tal” e imaginando su cara cambiando la amistosa expresión por una de asco y desprecio al montarse en el ascensor. Solo queda reírse del asunto, de nada sirvió que me ponga la camisa rosada ese día.

El olfato es uno de lo sentidos que más placer me da, pero también aquel que podría generar un movimiento visceral extraño. Muchas veces me remite a recuerdos indescifrables de pura felicidad, una niñez inalcanzable, alguna comida mágica, o un simple olor a libertad campestre. Extrañamente nunca me hace recordar algún hecho poco agradable, quizás no conecté esos momentos con la nariz. Es increíble como puedo volver a “enamorarme” como la primera vez por culpa de algún perfume pasajero, o presenciar totalmente alguna navidad con Legos de regalo, volver a pasear por Tacna, Tumbes, Cuzco, etc. Sensaciones tan reales, a la vez tan fantásticas, y no las puedes agarrar, simplemente las sientes, como el agua cuando se escurre por las manos.

Le escuché a una amiga hace poco, haciendo alusión a aquellos manoseos, medidas de aceite, Spiderman (como le digan aquellos que lo entienden) que se dan las parejas calentonas antes de decir cosas como “solo la cabecita”, “acá no más, nadie nos ve” o “te juro que termino afuera”, que ese acto dejaba olor a lejía ¿lejía? Nunca había escuchado eso, es más, nunca había escuchado a alguien definir ese olor en especial.

Es como cuando algo huele a agua, yo juro que el olor del agua existe, no es mar, ni río, ni piscina, es agua. También porfío que existe el olor a desagüe sucio, a pesar de que muchos me dicen que redundo en la idea; creo que existe el olor a bar, no me digan que es solo cerveza y puchos; el olor de lonchera de escolar es inconfundible, casi siempre lo relaciono con plátanos y jugo de naranja en envase de plástico; por otro lado, me da asco el olor a durazno, lo relaciono con el "mal de altura"; los juegos mecánicos que huelen a fierro son insoportables; los escolares huelen mal, acepten las disculpas del caso, yo fui escolar y creo haber apestado más que ellos incluso, pero fuera de bromas es uno de los olores que no aguanto.

Personalmente me gusta el olor de Barranco en mañanas soleadas, me gusta el olor a verano en Lima, el de Arequipa no me gusta mucho; adoro el olor a lluvia de Huancayo (y el de Arequipa), el de Huaraz no es tan intenso; me acelera el corazón un olor a shampoo que aún no logro encontrar pero sé que lo haré algún día; las calles de Tumbes siempre calurosas, el olor de Puerto Chicama en Trujillo; desayuno en la casa de mi bisabuela, almuerzo y lonche en la de mi abuela, mientras se lava ropa en mi propia casa; más que nada me emociona el olor de mi propia casa al regresar de algún viaje, no sé por qué siempre huele igual, viva donde viva, regrese de donde regrese; y miles de sensaciones olfativas más que pueden ser simplemente mi imaginación.

Este post ya apesta a aburrido, así que lo acabamos acá, empezó a oler a quemado… y de hecho no soy yo.